Prologo.
Capítulo 1: El halcón.
Capítulo 2: Todo sea por la rica pasta americana.
Capítulo 3: Pasos.
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Capitulo 4: El almacén.
Había conseguido la dirección de un viejo almacén en el muelle gracias a la ayuda de un viejo amigo en la policía, que además me obsequió con un detallado informe del mafioso Taro. Al parecer era uno de los hombres más poderosos de la ciudad y casi del país, porque sus negocios recorrían casi todo el mundo.
Me trasladé allí, y después de abrir con las ganzúas, la puerta trasera, me introduje sigilosamente. Allí se podían ver amontonadas todo tipo de cajas, de diferentes colores y tamaños, con curiosas etiquetas de envió. “¿Por qué no abrir alguna?” - pensé.
El almacén era una nave industrial cualquiera. Solo había cajas, todo estaba lleno de cajas. Y en el fondo de la sala había una puerta. Supongo que tras esa puerta se encontraba una sala de reuniones, u otra cosa importante.
Pero mejor pájaro en mano que ciento volando. Así que abrí una de las cajas y… ¡No podía ser! ¡Una Treamcast! Una autentica y genuina Treamcast. Creía que nunca vería una. Esto no podía ser cierto… Así que… No, no podía ser esa la relación entre el mafioso y la pelirroja.
“Mierda, la puerta del fondo está abriéndose, será mejor que me esconda.” - pensé.
Así que me escondí entre el montón de cajas lo más rápido que pude. Desde ahí pude ver a Aiko y el que según el informe era Taro. “¿Pero qué relación pueden tener Aiko y Taro? ¿No será su amante? Como le toque un solo pelo, juro que…”
-Estoy muy cabreada. ¿Donde están las 16 Treamcast que te pedí la semana pasada? Nunca traes todo lo que te pido, ¿Y te crees un mafioso? Ni siquiera eres un hombre.
Taro le pego un tortazo
-Hartar yo, gran Taro de tu mal.
Disparé a la pierna de Taro. Taro cayó al suelo.
-Como le vuelvas a tocar un pelo a Aiko, - grité - te mato. Y tú Aiko, ¿Qué es eso de las Treamcast? ¿Qué clase de negocio os traéis entre manos?
-Denis, calma por favor. ¿Qué demonios te ocurre? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué has disparado a ese hombre? - preguntaba Aiko con gran preocupación.
-Te diré lo que pasa: ese hombre ha mandado a un tío a matarme, y eso no me gusta nada. Dijo antes de morir que éste al que he tumbado de un balazo no quiere que me acerque a ti. No me importa que me den un caso sin sentido, pero de ahí a que no me acerque a mi clienta lo veo absurdo…
-Taro no tener culpa – dijo Taro. - Taro saber que detective ser sospechoso de robo y…
-Taro no te inventes cosas por favor. - dije dándole un balazo en su otra pierna. Me acerco a los dos y le quito la pistola a Taro. Taro está tumbado en el suelo, cojo uno de sus brazos y coloco mi pie sobre su cuello, aplastandolo. - Antes de nada, Aiko querida, tápate los oídos y mira para otro lado ¿Quieres?… Ésto puede ser demasiado para ti. Ahora dime gran Taro, ¿Donde está la estatuilla?
-Yo no saber que estatuilla decir tú. – le meto mi navaja por debajo de la uña del dedo gordo de su mano derecha.
- Aaaaaayyyyy… No por favor, no seguir tú… Noooooo….
-Vamos, dime, no soporto las mentiras.
-Ya está bien Denis. Taro no sabe nada. - Grita Aiko mientras saca una pistola y me apunta con ella.
-Te digo yo que éste sabe algo.
-¿Por qué no sospechar también de ti? Se ve que necesitabas un nuevo caso, algo con lo que entretenerte. Y sabes todos los trucos del oficio, es fácil pensar que fuiste tú quien la robaste para tener un nuevo caso y… Y hacerme esto a mí. Condenarme a las tinieblas para siempre, a la sombra de mi padre. Ese hombre, Taro, ha sido mi salvación durante mucho tiempo. Poca gente encuentra las cosas que él me trae para mi tienda de exportaciones y el halcón fue una de ellas. ¿Y de ti que tengo que decir? Sospecho de ti desde el principio, por eso te contrate. Para que Taro y yo viéramos si eras o no el ladrón.
-¿Y no me dirás que estas enamorada de un sucio mafioso?
-No, cielos. ¡Por qué tienes que relacionarlo todo con el sexo, joder!
-Taro no haberse acostado con mujer nunca. - interrumpió Taro.
-Para sacarte más información, mujer. Y ahora Taro me dirá donde está la estatuilla o le sacaré la uña, lo más dolorosamente posible.
-¿Si? ¿Y qué significa realmente esa lagrima que cae de tu ojo?
Bang. Bang. Bang.












