Martín se bajo en dicha parada y unos señores le tiraron por el desfiladero de las arañas en cuanto salió del autobús. Se cerraron las puertas del autobús y el protagonista seguía junto con los demás hacía el destino final.
El viaje era largo y el conductor se dedico a cantar una vieja canción que, al parecer, solo conocían la gente de aquel lugar a donde iban.
-…Y no me veras más, lo siento pero no me veras más, todo acaba aquí, es el final de la orilla, no puedo darte más, porque no me veras más, yo me voy, tú te quedas, y mi alma se parte en dos mitades idénticas, el mar nos separa en dos, y no me veras más… - Canturreaba el conductor.
Llegaron al destino final. Era una playa con varias barcas. Justo al llegar, cada persona se separaba en dos seres idénticos al suyo. Todos sabían que tenían que hacer. Solo tenían que entrar en una barca y remar junto con su yo idéntico. El protagonista entro con su doble en la barca y comenzaron a remar. Siempre en linea recta, pues solo de esa forma se puede llegar a alguna parte.
En el momento menos propicio cayo la lluvia, y luego vino la tormenta. Ninguna barca se volcó o se rompió por el oleaje. El protagonista luchaba contra las olas. De repente un rayo partió su barca en dos partes idénticas. Su otra mitad se fundió con él para, otra vez, formar un solo ser. Y ambos se hundieron en el mar.
El fondo del mar estaría tan oscuro si no fuera por una luz que se percibía justo enfrente de él. Ahora estaba en el lugar de antes. Otra vez esa sensación de estar atado, otra vez esa sensación de sentirse dominado por la luz, otra vez… Otra vez la luz. Oía sonidos propios de una radio. Esta vez sonaba una canción de Garbage y luego una de Scorpions. No recordaba bien los títulos de las canciones. Pero las canciones le sonaban. Siguió oyendo sonidos, y luego dos voces. Una de ellas la conocía.
-Apague la radio, he de decirle algo. - dijo una voz desconocida
-No puedo. La radio le gusta, al igual que la luz de la ventana. Parece que cuando pongo la radio y abro las persianas mejora. - decía la voz conocida. - Si tiene que decirme algo urgente salgamos afuera y hablemoslo.
-Todavía no se sabe nada claro. Sin embargo he de contárselo, así que salgamos.
Otra vez estaba en el autobús de antes. No recordaba bien lo que había pasado antes. Solo recordaba bien lo que había sucedido cuando estaba enfrente de la luz.
-¿Que está pasando conductor? - pregunto.
-Este viaje es gratis. Solo es para los que son casos a parte, como usted.
-¿Adonde vamos? ¿Que ocurre?
-No puedo contarle nada del lugar al que vamos hasta que lleguemos. Y en cuanto a lo que ocurre, solo puedo decirle que alguien se empeña en que nunca pueda llegar al otro lado. Y que por tanto vamos a una prueba más fácil que la anterior. No debo decirle nada más, le contaré más cosas cuando lleguemos.
-De acuerdo. - acepto el protagonista, extrañado.
(Continuara… )












