Esta noche tuve un sueño. Soñé con un viento venido de lejos que traía consigo buenas nuevas. Soñé que volaba y que ya no me arrastraba al suelo. Pero en sueños todo se queda, pues la peor pesadilla es la mentira de tus ojos, y la mejor ilusión es mi cama en un alegre amanecer bajo el gris de tu mirada. “Una pena.” repite mi cabeza, “Una mierda.” grita mi alma. Pues aunque la razón sea la que se esfuerce en mantener a la cordura, es el corazón quien decide cuando le toca a la locura. Y cuando a éste loco le frenan, grita sin parar, quejándose de su mal.
Intente olvidarte, mal empezar. Pensé en entenderte, pero eso sólo los cuerdos lo logran. ¿Qué me queda? Una estela de días rodeados del maldito empezar de este lugar. Una búsqueda de esa droga que tal vez no exista. O tal vez una habitación clara y luminosa en el más oscuro de los psiquiátricos. No sé, supongo que todo lo bueno siempre se va, que nada puedo hacer para detenerlo y que las mejores cosas difícilmente llegan.
Sólo puedo esperar, gritando desde mi acera “Hijo/a de puta” a todo pijo/a que pasé de largo sin darme una ínfima limosna de felicidad.












