Gritad malditos.
Las tinieblas son mías y nadie más podrá hacerse con ellas.
Es la locura,
es la ilusión,
es la muerte,
es la frescura de la destrucción.
Romped los campanarios.
Quemadlo todo.
Ya no te quiero.
Su mal me ha poseído y romperé todo lo que tenga que ver con su nombre.
Sólo para sentirme bien.












