Cosas tendiendo a cero

“She was a mink handjob in sarcophagus heels”

Archivos para Febrero, 2008

Miguel Hernández - Me sobra el corazón

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 29, 2008

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

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Hasta los huevos de…

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 28, 2008

Ésta es una nueva sección que pongo para realizar mi actividad preferida: quejarme. Aunque nadie la va a leer de todas formas.

Estoy hasta los huevos de…

  • Las falsas personas. Esas que de repente un día pasan de ti como moscas cuando has estado un año detrás de ellas y tú no les has hecho ni mu para que te traten así. Un poco de madurez, joder. O tratas a todas las personas que son tus amigos por igual o no son tus amigos, así de claro. No me vale la gente que es muy amigo/a tuyo y luego de repente deciden de no hablarte por la cara, y te miran desde lejos y ni saludan.
  • La gente que se queja de los malos profesores. Ya ésto es… Vamos. Yo de verdad, a veces ya hasta me divierte el tener malos profesores. ¿Por qué? Porque me lo termino tomando como un reto. Así que mientras algunos/as se quejan de eso, yo estudio más en serio para aprobar la asignatura.
  • La gente y sus traumas. A la mierda los traumas. Es un consejo, a nadie le gusta que le cuenten sus traumas excepto a la gente que ve programas como el extinguido tomate.
  • La gente que les duelen los ojos. Qué guapo, ¿no? Me duelen los ojos cuando veo una falta de ortografía. Oh no, espera ya lo he escrito mal se escribe ortoglafia, ¿No? No, que va. Más mal aún. Se escribe hortoglafia. Si, así era estoy seguro de eso. Es que si no lo pongo así hay quien les duelen los ojos y tal… Joder, no he oído cosa más rara. ¿Y qué pasa con los que tienen trastornos como la dislexia? A esos ya los pondréis a parir por tener una enfermedad así y todo. ¿No? A mi también me “duelen los ojos” cuando veo una falta de hortoglafia pero no lo voy proclamando a los cuatro vientos por internet. ¿Qué hacer en casos de dolor de ojos? Mandarle un correo al autor del blog diciéndole los errores de hortoglafia. Que eso no molesta porque así si se enseña.
  • La gente en plan “osea soy guay”. Me revientan la gente que se cree guay por ser o friki, o gótico, o emo, o merdellón/ona, o modernito/a, o etc. Es para mí como una persona que gritase a todo aquel conocido: “¡¡¡MIRAMEEEE SOY GILIPOYAAAAS!!! ¿TÚ NO LO ERES? QUÉ ASCO, UNA PERSONA NO GILIPOLLAS…”. También odio a quienes odian a la gente que es o friki, o gótico, o emo, o merdellón/ona, o modernito/a, o etc sólo por ser o friki, o gótico, o emo, o merdellón/ona, o modernito/a, o etc. Conclusión sólo respeto a la gente que es como le da la gana y le gusta que la gente sea como le da la gana siempre y cuando no se crea guay. Y más respeto aún a la gente que sabe que todas sus acciones son por su culpa y por su estilo de vida, y no les echan los trastos a los demás.
  • Estoy también hasta los huevos de los fanáticos. Si, de esa gente que va de fan por la vida. Ejemplos: “¿Viste el debate de Yavoy y Patatero? Como odio a los rojos/fachas, como se nota que perdieron…” (Está es la gente que no tiene criterios a la hora de votar) “¿Viste el concierto de [inserte grupo aquí]? Como odio los [inserte genero musical], como se nota que son malos…” (Está es la gente con poco o nada de criterio musical.)…
  • De los pelotas, también estoy hasta los huevos. En especial de los pelotas de los demás. Y no discrimino, con los pelotas tambien incluyo a las mujeres pelotas.

En fin ya me he desahogado. Espero que nadie se lo tome como algo personal ni que os emparanoyeis. Aunque ahora que lo pienso lo mejor sería que os lo tomaseis como algo personal, pues si os lo tomáis como algo personal seguramente será porque algo malo habréis hecho. ¿No? Y así luego os volvéis mejores personas. ¿No?

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Hola. Adios.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 28, 2008

-¿Quieres ser mi amigo? - le dijo la chica al chico.
-Si. - Acepto el niño pequeño.

Desde entonces fueron amigos. Cuando llego la adolescencia fueron novios. Pero luego se pelearon y cortaron.

Al poco tiempo se volvieron a ver. Ella se casó con un multimillonario y él con una funcionaria. Ambos eran tremendamente infelices con sus parejas. Y ambos se recordaron y se quisieron en una sola mirada. Pero sólo fue un “Hola. Hola. ¿Qué tal? Igual que siempre, ya sabes, ¿Y tú? Como siempre. Adiós. Adiós.” y todo aquello terminó en menos de un suspiro. Los dos volvieron a retomar sus marchitas vidas, guardando los buenos momentos en un cajón para poder no echarlos de menos.

Pasados otros años murieron y los enterraron, de casualidad, en una cripta al lado de la del otro.

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Estoy loco por tu culpa.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 27, 2008

Aviso: Este relato que vas a leer a continuación no es mio. De hecho no sé de quien es, me parece que el autor es anonimo. Me lo leyerón antes de comenzar a escribir, eso fue al principio de cuarto de ESO. Ese día unos escritores y escritoras lo leyerón y a la mayoría nos gustó. Hoy lo he encontrado por internet (concretamente en está pagina).

Cuentan que una vez se reunieron, en un lugar de la tierra, todos los sentimientos y las cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura – como siempre tan loca - les propuso: “¡Vamos a jugar a las escondidas!”.

La intriga levantó la ceja, intrigada, y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó “¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?”. “Es un juego”, explicó la locura, “en que yo me tapo los ojos y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden. Cuando haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego”.

El entusiasmo bailó, secundado por la euforia; la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué?, si al final siempre la hallaban. Y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que la molestaba era que la idea no hubiese salido de ella).

Y la cobardía prefirió no arriesgarse.

“Uno, dos, tres…”, comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo, y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir hasta la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Que si un lago cristalino? Ideal para la belleza. ¿Que si la hendidura de un árbol? Perfecta para la timidez. ¿Que si el vuelo de la mariposa? Lo mejor para la voluptuosidad. ¿Que si la ráfaga del viento? Magnífica para la libertad. Así terminó ocultándose tras un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio. Ventilado, cómodo… pero sólo para él.

La mentira se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira! en realidad se ocultó detrás del arcoiris); y la pasión y el deseo, en el centro de los volcanes. El olvido… se me olvidó dónde se escondió… pero eso no es lo más importante.

Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

“¡Un millón!” – gritó la locura, y comenzó a buscar. Primero encontró a la pereza, a sólo tres pasos de una piedra. Después escuchó a la fe, discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología; a la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido, encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo… Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo: él solito salió disparado de su escondite ¡que había resultado ser un nido de avispas!. De tanto caminar, sintió a la sed y, ya cerca del lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca, sin decidir todavía en qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al talento, entre la hierba fresca; a la angustia, en una oscura cueva; a la mentira, detrás del arcoiris… (¡mentira!, si ella estaba en el fondo del océano). Y hasta al olvido… que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio.

La locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó.

Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

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Historía de una mentira piadosa.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 27, 2008

Erase una vez una pequeña mentira. La mentira se llamaba Piadosa, porque nació de forma tímida y piadosa en la boca de alguien que quería hacerle bien a alguna persona.

Un día se levanto y descubrio que había engordado siete kilos. Se pregunto que estaba pasando, entonces comenzó una dieta exhaustiva para dejar de engordar. Sin embargo, cada semana seguía engordando y cada vez más. De tal forma que después de tres semanas de dura dieta había engordado treinta kilos.

Piadosa puso el grito en el cielo, así nunca iba a ligarse a un chico ni de coña. Fue entonces cuando decidió empezar a ir al gimnasio. Allí realizo montones de ejercicios que su monitor le obligaba hacer. Sudar era poco, más bien llovían a cantaros montones de gotas de sudor de su frente.

Sin embargo seguía engordando.

Un día hablando con su vecina Certera, la cual era una verdad sin incertidumbre alguna (como la de que un triángulo tiene tres lados), le preguntó “¿Tú que haces para estar siempre delgada y guapa?”. Certera se rió y le dijo “Es mi naturaleza. Las verdades nunca engordan, siempre se mantienen delgadas.”

Fue entonces cuando Piadosa comprendió que su naturaleza era engordar y la de Certera mantenerse, pues las mentiras engordan y engordan en cambio las verdades se mantienen con el paso del tiempo.

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La risa orgullosa.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 27, 2008

Era el mejor día de su vida y sin embargo no todo le había salido a la perfección. ¿Por qué era entonces el mejor día de su vida? Porque se hincho de reír de las tonterías y de las vueltas que ha dado la vida en cuestión de segundos a algunas de sus enemistades. Por todo lo que estaban pasando, él ya venía de vuelta. Y él sabía por tanto cual era el castigo que se llevarán.

Él ya cruzo por el laberinto de la bestia, y salió vivo de la trampa. Eso le hacía más fuerte pero a la vez más débil ante las envidias de los demás. Sin embargo eso no le importaba, sólo se reía. Ya había salido de un laberinto y se introdujo en el siguiente, pero sus enemigos aún andaban en los oscuros pasadizos del anterior. Ellos jamás saldrán tan bien parados como salió él, y eso lo sabía. Por eso se reía de ellos.

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Pixies - Where is my mind

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 26, 2008

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Meme: YADM (Yet Another Desktop Meme)

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 25, 2008

Marbu me pasa un mene desde su blog, él cual trata de mostrar el número de iconos que uno tiene en su escritorio. En mi caso tengo tres sistemas operativos: Windows, Ubuntu y Debian (este último en una maquina virtual en Windows). Como el de Debian es el que más suelo usar, pues es el que pongo. xD

Tengo 9 iconos, la carpeta documentos tiene pecha de cosas en plan almacén de cosas. En plan “Mmmm no sé donde meter ésto. Bueno pues lo meto en esa carpeta…”

En fin, no nomino a nadie, pero quien quiera hacer el meme le obligo a que lo haga. xDD

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Tocar mis sueños.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 24, 2008

Ella bailo ante mis ojos y no pude detener mis cinco sentidos. No pude pensar en que el tiempo seguía pasando mientras yo la miraba. Aquel tarantismo, aquella mordedura de araña. No podía quitarmela de la cabeza algo esta pasando, desde hace tiempo la veo sonreír en mis sueños. Hasta su más siniestra sonrisa se vuelve alegre en mi mente.

La muerte viene lentamente. Pues para mí el tiempo no existe, pero lo cierto es que el planeta sigue girando y por tanto moriré de pena sin darme cuenta. Como una flor en el ocaso de la primavera.

“Despierta. Puedes ser libre. Abre los ojos.”

Abro los ojos y me encuentro en una cama junto a ella sonriendo y mirandome atentamente. Pestañeo y me veo en una cárcel con rejas, y rodeado de llamas. Entonces fue cuando supe que ella era el dios y yo el diablo al que había capturado.

Volví a pestañear y me encuentro a ella en la sala de antes. Me invita a bailar con ella. Su mirada atraviesa la mía como dos espadas. Ni en la más profunda claridad había vislumbrado aquella luz. Aquellos divinos ojos mortales que desterraban las penas de golpe. Acepte.

Volví a pestañear y sólo, sentado en la silla de mi habitación me vi. Cierro los ojos otra vez.

“Despierta.”

Abro los ojos.

“Puedes ser libre.”

Salgo del coma. Y ahí la veo. La enfermera que siempre me estuvo cuidando se llevo una sorpresa al verme despertar, esbozando una amplia sonrisa. Es extraño que antes de conocerla hubiera estado en mi subconsciente. Es como si en el fondo pudiera tocar mis sueños.

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Autodestrucción a 4000 años luz de casa.

Publicado por Griseo Mitran en Febrero 23, 2008

Aviso: Continuación del relato Una parada a 2000 años luz de casa y de Un oasis a 4000 años luz de casa.

Hijo de puta. Creé que moriré. La oruga gritó y pude ver sus dientes, finos y afilados como cuchillos. Nos miro fijamente como cuando un niño piensa que va a hacer con las 2 hormigas que se han metido dentro de su habitación. ¿Llamará a su madre para matarlas? ¿O nos aplastará cruelmente hasta nuestra muerte?

No, Boom-boom-bang-bang no era de esa forma. Él era más meticuloso, más endemoniado. Y por tanto jugaría con nosotros hasta cansarse y sólo entonces nos matará. Pero mientras tanto daré la suficiente guerra.

Comience a dispararle a diestro y siniestro. Su cuerpo sangraba, pues aunque el arma no le quitaba la suficiente carne para desgarrarle al menos le hacía pequeñas heridas. Pero cinco pequeñas heridas juntas son una herida normal.

El indio por su parte seguía inmóvil con una katana en sus manos. Era extrañamente curioso, pensaba que sacaría un arco y unas flechas. Pero no, saco una katana.

La cola de la oruga gigante se dirigió hacía mí, y yo pude esquivarla. Entonces vi a su cabeza justo enfrente de la mía, con ese mal aliento y esos dientes de cuchillos. Rápidamente esquive la cabeza, y entonces me vi atrapado en un nudo formado por su cuerpo.

“Mal final”, pensé. Sin embargo seguí disparando a parte del nudo, corriendo el riesgo de desintegrarme. Pero el nudo comenzó a apretarme fuertemente el cuerpo y mis manos soltaron sin querer las armas. La oruga sonreía al oír mis quejidos. Fue entonces cuando el indio comenzó a atacar a Boom-boom-bang-bang. Se duplico, uso una especie de poder oscuro. Y ya no era un sólo guerrero sino dos, cada uno con su katana y con sus mismas habilidades. Recordé que el tener poderes no pertenecía a la raza de los humanos normales, ni a la del pueblo indio,… Sólo tenían poderes la raza de los yheines. Los yheines son un pueblo oscuro que vive en las profundidades del universo, ocultos de la raza de los cornicerus (raza que domina el universo actualmente). Por tanto ese indio tenía que tener algún padre o madre que fuese yhein, si no no sería un yhein.

Ambos yheines saltaron sobre la cara de Boom-boom-bang-bang, exactamente sobre su ojo. Clavando sendas katanas en el único ojo de la oruga gigante, y justo cuando ésta gritó volvieron al suelo. En ese momento Boom-boom-bang-bang me libero, aflojando su nudo, y caí al suelo.

-Ya te dije que no gritases demasiado. - dijeron los dos yheines a la vez.

Ambos siguieron haciendo cortes en la cara de Boom-boom-bang-bang. En los labios y en la nariz. Boom-boom-bang-bang cayó al suelo, gritando de dolor. No podía ver quien le atacaba ni saber donde estaban sus atacantes. Estaba atrapado en la trampa de un ser que había esperado durante toda su vida con ese momento. Con el momento de tener ese trofeo.

Pero yo no iba a dejar que se llevase toda la gloría, así que lance bombas desintegradoras al cuerpo de Boom-boom-bang-bang. Eran una especie de bombas lapa, así que corrí lo más rápido que pude alrededor de su cuerpo para que no me estallarán. Su cuerpo se desintegro, dejando únicamente su cara y su único ojo. Ahí en el suelo, ese trozo de piel seguía moviéndose. Fue entonces cuando recogí mi escopeta y desintegre esa cara.

Me dispuse a buscar el tesoro, pero sucedió algo extraño. Ambos Yheines se volvieron a fusionar para dar lugar al mismo ser de antes, pero éste se encorvo y puso sus manos sobre su cabeza, gritando lo siguiente:

-¡Callalo! Sigue vivo. Sé que sigue vivo. Me está hablando.

“Matale. Él no tiene vida. No es como tú. Nadie fue nunca como tú. Eres el mejor. Él no me habría vencido de no ser por ti…”

-¿Pero que dices? ¿No ves que todo su cuerpo ha sido desintegrado?
-No. Hay algo en este lugar que queda de él. Creo que lo mejor sería destruir este templo. Desintegralo cuanto antes.
-Ni hablar. No sin antes encontrar el tesoro.
-Idiota. No ves que él nos matará si no hacemos algo.
-A mí no me está hablando así que no tengo ningún problema.

“Ves. Es un hipocrita, como todos ellos. Recuerdas, te decían que nunca serías capaz de vencerme. Pero me venciste. Y se reian de ti. Y lo más gracioso es que si vuelves a casa no te creerán. Necesitas pruebas…”

-¡Callate joder! ¡Callate!

El indio cayó al suelo, y choco varias veces su cabeza contra las losas. Supuse que fuera lo que fuera lo que le pasaba no era asunto mio, así que busque el tesoro.

“… Y yo puedo dartelas. Escuchame. Eres el vencedor, acepta mi regalo.”

-¡Nunca! ¡Jamás!

“Y que hay de esas chicas que te gustaban que se fueron con los que se reían de ti. Que hay de tus padres, y de los idiotas de tus hermanos. Todos ellos están sirviendo a un alguien gilipollas que no eres tú. ¿Y tú? ¿Qué pretendes? ¿Terminar como ellos? Comos los hijos de un Abel. Despierta.”

-Joder, no me hagas ésto por favor. Soy un buen hombre. Siempre lo he sido.

“Y quieres seguir siendolo y que se sigan riendo de ti. Ja, ja, ja,… Vamos, sabes que te haría un favor. Despierta.”

-Te oigo. Sigo viendo tu cara. Destrozada y sangrienta. Sigues vivo. ¿Estas ahí?

“Abre los ojos.”

-Los abro de par en par.

“Escucha. Mira tus manos. Tus poderes se han multiplicado. Ya no te duplicaras, sino te duplicaras y tus replicas se duplicaran sin limite. Tu fuerza es incrementada y tus habilidades también. Eres más fuerte, eres mi legado. Eres mio. Me servirás, para siempre. Y tendrás todo lo que quieras. Para siempre.”

-Para siempre. - dijo el Yhein esbozando una sonrisa. - Para siempre. Ja, ja, ja, ja, ja, ja,…

Al rato encontré el tesoro. Era una habitación llena de oro y joyas. Con una especie de bomba atrapadora, lo guarde todo en una píldora. Y guardé ésta en uno de mis bolsillos. Volví a la entrada y me encontré con el yhein en la puerta con la katana desenfundada.

-Preparate para morir.
-¿Qué? Espera, habías dicho que el tesoro…
-Deja el tesoro donde estaba y preparate para morir.
-Bueno si es lo que quieres. - dije lanzando la pildora al fondo de la habitación. La pildora al caer al suelo hizo aparecer todo el tesoro. El Yhein se duplico y comenzamos a luchar. Ellos esquivaron todos mis disparos y me atacaron con la espada. Pero yo me defendí chocando mis metralletas contra sus katanas.

De repente, las copias del yhein se duplicaron y éstas a su vez se duplicarón. Y así siete veces más. 1024 copias del Yhein me atacaron sin limite. Me cortaron en miles de trocitos y me destriparon de la forma más cruel y lenta posible.

Y desde entonces mi espíritu vaga en aquella sala junto con otros más. Vemos como viola y mata a chicas en el castillo, como vence a miles de buenos guerreros, y como ríe sin descanso sabiendo que jamás será vencido.

FIN

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