Dilo. Di que nunca pasó nada de eso. Di que todo fue mentira, que no tuviste nada que ver. Di que la realidad el viento se la llevo y que ahora estoy aquí a tu lado. Dilo mujer, di que esa ilusión es cierta. Porque sólo cuando la digas yo te creeré y me ataré a tus brazos.
Pero no. Tú coqueteas en la realidad, cosiendo las heridas con agujas de hierro oxidado. Miras para otro lado como quien mira una piedra. ¿Es la vida? No, es tu mentira. La mentira que creaste en mi cerebro que poco a poco va chocando con quien eres en la realidad. Pero esa ilusión lo quiere detener, quiere seguir dejándote rosa e intacta. Ahora, la ilusión se ha destapado y te veo en un manto negro manchada de mierda e hiel.












