Cosas tendiendo a cero

“She was a mink handjob in sarcophagus heels”

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Ñeibon… Jaime Ñeibon. El antihéroe. (Capítulo 1)

Publicado por Griseo Mitran en Marzo 27, 2008

Capítulo 1: El nacimiento de un héroe.

-Recuerda toda esa mierda que siempre te creíste de los héroes y sus aventuras. Primero tienen superpoderes, venidos de a saber donde. Segundo consiguen ligarse a una tía gracias a sus superpoderes, o a que el malo quiere matarla y tú la salvas…
-Es lo que tiene salvar el mundo.
-Agh, eso es justamente lo que más odio. No le encuentro explicación. Piensalo un segundo, ¿Por qué un superhéroe quiere salvar el mundo?
-Bueno pues porque tener un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
-Por favor, no me vengas con cosas como esa. Por lo menos si yo tuviera superpoderes iba a ser… Oh, dios. ¡Vamos quiero superpoderes! No sabes ni la mitad de lo que puedo hacer con superpoderes…
-No sé porque pero me lo imagino, Jaime. Escucha querido, me tengo que ir ya a casa.
-Vale, te llevo ahora.

Jaime y Susana se encontraban dentro del coche de Jaime. Después de asuntos de carácter intrascendente en la historia de la vida, el universo y todo, estuvieron hablando esa conversación. Jaime llevaba varios meses saliendo con Susana (¿O tal vez años? Ya ni se acordaba de la fecha de cuando comenzaron a salir).

La vida de Jaime estaba principalmente marcada por tres hechos increíbles y alucinantes en su vida: cuando consiguió pasarse el Sonic 2, cuando descubrió que la religión y lo que hablaban sus padres diariamente con él era lo mismo, y cuando una extraña presencia apareció de la nada. Esa presencia se llamaba Susana, y era la principal causante de la grave disminución de capital en su cartera. También era la principal causa de otras agradables sensaciones, las cuales contrarrestaban con la extraña falta de tiempo.

Llegaron a casa de Susana que curiosamente era la que estaba al lado de la casa de Jaime. Eran vecinos desde un mes antes de empezar a salir. Vivían en chales independientes con sus familiares. Se despidieron con un beso y ella se bajo del coche. Él aparcó el coche en su garaje y luego entró en casa.

El universo giraba alrededor de Jaime pero él estaba concentrado en una cosa: quería superpoderes. No sabía como los terminaría consiguiendo pero lo cierto es que los quería. ¿Una picadura de araña? ¿O tal vez una bomba nuclear?… ¿Con que debería de empezar a tener poderes?

No. Él ya tenía superpoderes, lo sabía. Desde niño había sentido esa sensación de que era diferente a los demás. Bueno, no la había sentido desde niño de hecho la estaba sintiendo solamente ahora. Pero eso no le quita misterio a la situación. Él tenía superpoderes, pero todavía no los había descubierto.

Se tumbo en la cama, y poco a poco sintió como flotaba en el aire. Un humo denso se disperso en su cerebro. Y vio lo que estaba pasando: Jaime podía volar y lanzar humo desde su cabeza.

Despertó. Estaba tumbado en la cama y su ordenador estaba en llamas. Rápidamente lo apago con un extintor. Algo había pasado. Ese sueño parecía demasiado real. Miro sus manos, seguían iguales. Y entonces pasó algo. El universo se adentro en su cabeza alejándolo del espacio corporal que él ocupaba en el infinito. Lanzandolo a otra dimensión en la que lo vio claro. Era cierto, él podía volar y lanzar humo. Pero él no era ese que volaba y lanzaba humo desde su cabeza. Alguien estaba manejando su cuerpo y él sólo tenia que aprender el método de como hacer eso para poder hacerlo. Una vez que supiera el como, lo haría y tendría poderes y… Un momento, estaban manejando el cuerpo de Jaime. ¿Quién lo estaba manejando? ¿Y con que propósito?

-¿Quién eres? - preguntó Jaime a su cuerpo.

El cuerpo no le contesto a la pregunta, haciendo oídos sordos.

Esa noche Jaime siguió a su cuerpo. Al cual vio hacerse un traje de superhéroe y luchar contra el crimen. Al finalizar su lucha contra el crimen, ató a los delincuentes y llamó anonimamente a la policía. Luego volvió a su casa, se quitó el traje, lo guardo debajo de una losa (también poseía superfuerza como superpoder) y se tumbo en la cama.

Jaime volvió a ocupar a su cuerpo. No podía levantar la losa, sin embargo sabía que todo había ocurrido tal y como había visto. Y sabía cual era su misión en la vida: conseguir tener acceso a sus superpoderes y detener al héroe que le posee.

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