"El esfuerzo de utilizar las maquinas para emular el pensamiento humano siempre me ha parecido bastante estúpido. Preferiría usarlas para emular algo mejor."
Platón
"Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta."
Albert Einstein
"Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas."
Edward Furlong (American History X)
"Mi conclusión es que la vida es muy corta como para estar cabreado. No vale la pena. "
Kurt D. Cobain (Nirvana)
"Dicen que lo bueno empieza cuando ya has perdido todo lo que podías perder.""El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo."
José Fega (Rockalcohol)
"Esta vida es tan puta que a veces cuesta respirar."
Lenny (Simpson)
"Todos nos equivocamos, por eso los lápices llevan goma"
Homer J. Simpson (Simpson)
"Las respuestas a los problemas de la vida no están en el fondo de un vaso, sino en la televisión."
"Hijos, os esforzasteis. ¿Y para qué? Para nada. La moraleja es: No os esforcéis."
"La gente inventa estadísticas con tal de demostrar algo, y esto lo sabe el 15 por ciento de la gente."
Cedric Bixler Zalava (The Mars Volta)
"Mi madre me contó una historia de cuando era pequeña. Fue a comprar un helado, y le miró los pies al vendedor y vio que sus patas eran de gallo, y me decía que ella había visto al Diablo cuando era niña."
Omar Rodriguez-Lopez (The Mars Volta)
"La gente que estaba a mi alrededor tenía una vida parecida. Toda esta gente siempre encajaba en dos categorías diferentes: unas veían su vida bien clara y aceptaban la responsabilidad de cómo eran y las otras eran negativas, no querían aceptar la responsabilidad por la vida que habían escogido y le echaban la culpa a otras personas." (hablando de cuando tomaba drogas duras y del tema de "A Manual Dexterity")
Aviso: Para ver capítulos anteriores pulsa el siguiente link http://cosas7tendiendo7a7cero.wordpress.com/neibon-jaime-neibon/
“Aviso” 2: Se suponía que este capítulo debía de haber sido publicado anteayer. Pero por falta de tiempo ha sido publicado hoy. Perdonad el retraso.
Capítulo 4: Despertar II
-¿Pero que haces aquí? - pregunto Jaime al girar la cabeza y ver a Susana.
-Mmm… Me apetecía venir aquí. Y tus padres me dijeron que estaban a punto de irse y que tú estabas durmiendo. Así que decidí esperar a que bajaras para darte un susto.
Susana pulso unas teclas en su reloj y la radio se apagó. El reloj de Susana era de esa especie de relojes que tenían opciones de mando distancia. Ideales para asustar a la gente o para hacer que tus padres compren una televisión nueva. Lo que pasa es que el reloj de Susana era más avanzado y permitía manejar televisiones, videos, reproductores de DVDs y radios digitales.
-¿Te has asustado mucho? - dijo Susana.
-No.
-Vamos, no disimules. Aún no te has acostumbrado a mis sustos y mis bromas.
-En el fondo me gustan.
-Todo te gusta de mí. Aunque en el fondo sabes que soy insoportable.
-No digas eso.
-Si, lo soy. Todos me dicen pesada o petarda. Pero tú me lo perdonas. Supongo que el sexo te tiene drogado.
Susana se acerca a Jaime y le acaricia el pelo. Luego le mira a los ojos y le besa.
En ese momento. Justo en ese instante en que sus labios se fusionaron, aquel ser que la noche pasada poseyó su cuerpo lo volvió a poseer. Y Jaime luchó inútilmente por intentar echarle, pero no pudo. Y vio como ese ser le hizo el amor a su novia, sin ella saber lo que estaba pasando.
Lentamente se va colando en mi cerebro y me lo paraliza. Mi ser se siente transportado a otra dimensión. Su mirada parece tan distinta, tan cálida, tan cercana. Como si ella fuese un otro yo que se estuviese preparando para unirse al mio. En ese momento, cada segundo, cada día, cada año,… Todo se congelo, y cobro otro significado. Mi boca entre aquellos labios, y mi cuerpo unido a su cuerpo de mujer. Con una sola idea: el deseo.
Esa droga que calma como morfina todas mis penas. El beber de sus labios, el ser invadido por otro corazón. Y ese deseo que no era amor.
Sólo una sensación vacía sin causa ni consecuencias.
Sólo un despertar en una cama vacía sin una estrella o luna a la que venerar.
Y sólo un cuerpo y una mente que a veces se siente unida y otras solitaria.
Para lanzarlo todo al infinito. Allí donde nunca estaré.
Pero puedo decir que he visto a las estrellas y que mi corazón se fue con ellas.
Jaime se despertó después de aquella dura noche, suerte que era fin de semana y levantarse a las 12:00 no era tan critico.
Bajó a desayunar. Sus padres se habían ido de compras, o eso por lo menos rezaba el cartel de la nevera.
Abrió la nevera para sacar una caja de leche, en la que había un anuncio de una nueva película de Batman y Robin. De repente se encendió la radio y se puso a sonar “nananananana batman…”
Jaime dio un salto hacía atrás y oyó un susurro en su oreja que decía:
“Es tan largo que da tiempo a que los sentimientos se rompan en pedazos y se vuelvan a unir varias veces. Y mis zapatos son tan libres que tendré que marcharme. A donde los vientos me lleven, a donde la razón no pueda mantenerse, a aquel lugar de mis sueños,…”
Y de hecho se marchó. Sentía que tenía que viajar. Estaba harto de la misma gente, del mismo sitio. Todo parecía un bucle con las mismas gracias una y otra vez. Así que halló un salto para salir de aquella secuencia repetitiva. Primero a Berlín, luego a París, después a Grecia, y haciendo escalas en otras zonas. Divirtiéndose con otra gente, viviendo un algo diferente. Viendo un lugares diversos. Y experimentando otra parte de que es la vida.
Pudo terminar su carrera, estudiando cuando era necesario. Intercalando el tiempo de trabajo con el tiempo de ocio. Y consiguió colocarse de profesor de Filosofía. Y al ver tantas caras de alumnos amargados, él hacía los exámenes sencillos, las explicaciones interesantes y útiles. Su asignatura la aprobaban la gran mayoría de sus alumnos. Y él estaba contento por ello. Tanto que lo celebraba viajando en vacaciones, visitando a sus amigos de viaje y descubriendo más lugares nuevos.
No sabía que elegir. A un lado tenía los placeres de la vida y al otro las obligaciones. Pero estaba tan cansado, tanta victoria le provocaba una cierta sensación de vagueza. Dicho sentir le invadía desde hace tiempo, pero tenía que reprimirlo. Fuera como fuese tenía que estudiar. Se supone que eso era lo importante. Todos decían que eso era lo que determinaría su futuro, lo que le diferenciaría de otros posibles empleados. Lo que le haría destacar en una entrevista de trabajo.
Y cuando sacaba buenas notas se veía en un gran despacho para él solo, en el que una secretaria iba y venía a advertirle el trabajo por hacer. Él no tendría que hacer casi nada y luego los fines de semana podría emborracharse con los amigos.
Sus años de estudios fueron muy duros pero llegó a ser ingeniero industrial superior en cinco años. Consiguió ser contratado para una gran empresa, y en un gran puesto. Y le dieron un despacho para él solo, en el cual una secretaria se iba y venía a decirle lo que sus jefes le mandaban que él hiciese.
Pero no tenía amigos. Los fines de semana estaban vacíos, así que decidió seguir estudiando otra carrera para entretenerse. Y pensó que historia era ideal. Siempre había odiado la historia pero eso no importaba, lo que importaba es que era perfecta para llenar tanto tiempo libre.
Estudió la carrera de historia en su tiempo no laboral y en siete años se la sacó. Luego siguió estudiando hasta que consiguió un puesto de profesor de historia en un instituto.
Como él veía que los chicos y chicas del instituto se divertían demasiado los suspendía. Como máximo sólo aprobaba a dos de toda la clase, y a lo mejor en septiembre pasaba un poco la mano. Para él esos adolescentes se lo merecían, porque debían aprender que lo importante es estudiar. Para que aprendiesen como él aprendió, para que se desilusionasen como él se desilusionó.
Los hechos de lo que sucedieron el día en que Jaime descubrió que alguien manejaba su cuerpo fueron determinantes en los siguientes días de su vida. Y fue algo tan confuso que hasta el mismo lector estará confundido. Imagina que un día alguien se mete en tu cuerpo y te controla a tu antojo. Bueno, es cierto que eso sucede a veces (ante la influencia de mujeres) pero sin meterse en tu cuerpo.
No hay nada más intimo que la seguridad de que por lo menos nadie sabrá que has estado pensando o cuales son tus recuerdos. Y ese ser la había quebrantado. ¿Pero Jaime estaba traumatizado?
Puede que su comportamiento el día siguiente resultara un poco fuera de lo normal, de hecho se paso todo el día viendo programas de cotilleos en televisión y cantando el no cambie de Tamara. Pero para empezar no había dormido nada. Se había pasado la noche en vela intentando levantar una losa. Y luego empezó a tener miedo pensando que ese ser se volvería a poseerle para hacer cosas propias de… ejem… héroes de la talla de Batman y Robin. Y es que de un viejo héroe soltero millonario y un jovencito que aparece de la nada:
Batman dice “Robin se te ha caído el batjabon en el batsuelo de la batbañera.” Robin se agacha y…
Supongo que ya entenderán la reacción de Jaime, y es que entre otras cosas él es alérgico al jabón. De hecho tiene un trauma con cierto incidente de un día de verano en clase de gimnasia que… Mejor no contarlo.
Pero al final, Jaime se quedó dormido durante una hora en el suelo de su habitación. Por suerte no hubo ningún suceso paranormal ni nadie utilizo su cuerpo. Y menos para jugar a Batman y Robin.
Aviso1: La tercera parte de La noche no era mala hasta que llegó el amenecer será dentro de unos cuantos meses. Seguramente entre julio y agosto. No habrá una cuarta parte, tengo pensado que dicho relato termine en la tercera parte.
Aviso2: Mañana continuo con la serie que prometí ir colgando los lunes y jueves. Que, por cierto, estoy pensándome si colgarla también en el fotolog. ¿Alguien está en contra de eso? ¿Nadie? Perfecto, pues en el fotolog también colgaré la serie y puede que le cambié el nombre. Aunque no lo creo, es un nombre lo suficientemente raro para mí.