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Capítulo 10: Deducciones.
-¿Qué te ha pasado Adrián? ¿No dormiste bien anoche pensando en el caso?
-Yo sé lo que pasa, Raúl. Y apuesto a que Manuel también lo sabe. - decía Carlos.
Adrián acababa de entrar por la puerta del despacho que compartía con Carlos, Manuel y Raúl. Sus compañeros hablaban de asuntos transcendentales cuando su entrada les interrumpió. Raúl se quedo algo perplejo ante la respuesta de Carlos.
-Raúl, por lo que nos has contado, tienes mucha prisa. Ya le contaremos a Adrián todo lo sucedido. - dijo Manuel.
-Si, de acuerdo. Adiós.
Y Raúl salió por la puerta.
-¿A dónde va? - pregunta Adrián.
-Bah eso no lo sabemos ni nos importa, por lo menos yo no he prestado ninguna atención a sus razones para irse. Nada más oírle decir que se iba a ir vi el cielo abierto. Seguramente le habrá llamado su mujer, que le picará la espalda y querrá que él se la arrasqué. - contesto Manuel.
-Dime Adrián. ¿Qué tal anoche?
-Y no nos digas que estuviste viendo una película hasta las tantas que no te creeremos, porque sabemos que eso no lo sueles hacer.
-¿Una nueva amiguita? - pregunto Carlos.
-Esto… Bueno, la película de anoche… - Mentía Adrián.
-He visto como mirabas a la derecha. No nos mientas, Adrián. Estuviste saliendo. Y luego hubo triunfo hasta las tantas. Conozco esa expresión de felicidad que llevas en tu cara, la he vivido varías veces… ¿A que es cierta mi conjetura? - dijo Carlos.
-Déjalo Carlos. Es un caso perdido. No le sacaremos nada.
-¿Qué no? A lo largo de mi carrera profesional me he topado con tipos más duros que este chaval, detective Hernandez.
Carlos se levanta y coloca el foco de una pequeña lampara de escritorio sobre la cara de Adrián y la enciende.
-Conteste, señor Adrián.
-No, no juguéis al poli bueno y al poli malo.
-Mmm… Tal vez tu salida tiene que ver con la investigación en la tienda de exportaciones. ¿No?
-Haced lo que queráis yo os he intentado decir que es lo que paso.
-Bah, es igual. Ya investigaremos.
-¿Qué? - Pregunto Adrián.
-Es broma, es broma. - dijo Carlos, apartando la lamparita y volviendo a su sitió. Adrián por su parte coge un recipiente lleno de café y lo va volcando en una taza para bebérselo. - Volviendo al caso. Os contaré mi parte. La verdad es que no hay mucho que contar. Es un caso relativamente corto. Resulta que hace cerca de mes y medio, Calypso contrato a un detective. Un tal Denis Martinez…
Adrián vuelca la taza con el café en el mismo instante en que Carlos pronunció el nombre del detective, derramando su contenido por el suelo y la mesa.
-Conozco a ese hombre, Carlos.
-Si. ¿Conoces quien es?
-Si. Es un cabrón. Es mi verdadero padre.
-Oh, vaya. Así que iba bien encaminado interrogándote nada más entrar. Ja, ja, ja,.. Cuéntanos, ¿Cómo le conociste?
-Hace cuatro años lo estuve buscando y di con él. Lo encontré y lo conocí en persona. Nunca le dije que era su hijo. Es un verdadero cabrón. Es detective pero la mayor parte de su tiempo es la mano negra de Calypso. Es quien le ayuda a extorsionar a los que no pagan, amenazar a los enemigos, investigar si hay espías en la mafia de Calypso.
-Ya no, Adrián. Denis está muerto. - Saltó Manuel. - Y bien muerto. ¿Conjeturas que Calypso podría haber…?
-¿Mandado a Denis que matase a Taro y a la pelirroja? Posiblemente.
-En fin, entonces no es mucho lo que sabes por lo que veo. Así que deja que prosiga Carlos con la historia y luego si tienes algo que decir le interrumpes.
-De acuerdo.
-Bien. Resulta que Calypso le dijo a Denis que robase una figura de un halcón hace cerca de mes y medio en un comercio. Y Denis encantado de la vida lo hizo. La figura era de una tienda de exportaciones que tenía su hija. Y supongo que al padre le fue rematadamente sencillo conseguir unas copias de las llaves de esa tienda, gracias a su poder sobre este país. Ni puertas forzadas, ni cristales rotos, ni huellas,… En definitiva, un robo perfecto.
<<Pero todo asunto tiene su móvil. En este caso, el móvil del robo era una especie de castigo por no dedicarse al negocio del padre y ser tan independiente. Es lógico, pensaba que dándole un gran problema se alejaría de esa tienda y recurriría a él como cualquier otra niña pija a su padre rico y poderoso. Pero todo lo que parece una gran solución en la teoría tiene grandes inconvenientes llevada a la practica. El asunto llegó a manos del departamento de robos de la policía, los cuales trabajaron mucho. Por lo cual Calypso tuvo que mover bastante para que Aiko no le descubriese. Al final Calypso le propuso ayudarla a resolver el caso del robo por medio del mismo detective que le había robado.
Un gran descuido por parte de Calypso, pues eso no hizo más que empeorar las cosas y al final el detective fue descubierto por Aiko y Taro. Taro suministraba, de productos de exportación, la tienda de Aiko. Productos raros, de esos que no se encuentran fácilmente. Muchos de esos productos seguramente eran robados.
Supongo que Denis sospechó que le habían descubierto o que estaban a punto de descubrirle. Así que aprovecho la coyuntura y se presentó en el almacén culpando a Taro del robo. Lo que no sabía Denis es que aunque Taro era un gran traficante de productos, nunca roba a una tienda de las que suministra. Fue entonces cuando no le quedo más remedio que matarles y salir huyendo de allí para que la policía no le descubriese.
Pero no contaba con que esa misma noche Calypso confesó todo al mayordomo de la mansión de Aiko. El sistema de vigilancía de la mansión además de con camaras cuenta con microfonos. Y todo es grabado en el disco duro de un ordenador para que el guardaespaldas lo visualice. El guardaespaldas nada más hablar conmigo por telefono grabó en estos DVDs todo lo que ocurrió desde que Denis empezó a llevar el caso hasta que me puse en contacto con él. Hace un rato les puse la parte de la conversación del mayordomo con Calypso a Manuel y a Raúl.>>
-Bueno, prosigo por el punto que lo has dejado. - decía Manuel.- Cuando Denis mató a Aiko y a Taro, a sangre fría. Sin ira. Sólo miedo. Cuando se asesina así, normalmente sales corriendo del lugar y sueles dejar pistas. Pero en este caso no fue así, Denis fue limpio. En este caso la pistas vinieron por medio de la casualidad.
<<Un policía de trafico se había fijado que un coche descapotable estaba jodidamente mal aparcado. Vamos, tan mal aparcado que ocupaba tres sitios. En vez de aparcar de frente, el tío aparca de lado y le quita sitio a dos coches más. Es entonces cuando saca su libreta y apunta la matricula. A ésto que estaba hablando con otro policía amigo suyo, el cual suele patrullar por el puerto. Oyen los disparos y el amigo del de trafico decide pedir refuerzos. El de trafico se larga, su amigo no. Él se hace el héroe y entra en el almacén a detener al asesino. El asesino está nervioso, aunque supo mantener la sangre fría y disparó al policía en la cabeza. Sale huyendo en su coche a toda velocidad. Es entonces cuando sale de la ciudad y se dirige hacía la frontera del país.
Pero lejos de ser un buen ciudadano, nuestro detective no cumplió una de las normas esenciales de trafico: ponerse el cinturón de seguridad. Y si le sumamos el no mirar en un cruce, la combinación es bastante mortal. Un camión se la pegó contra su descapotable. Dejando al coche y al dueño para tirarlos a la basura.
Todo ésto lo sé por lo que investigó Raúl. Lo que yo investigué añade credibilidad a lo que ha dicho Carlos. Y además tengo la agenda de Denis con todas sus citas apuntadas de una en una. Hay que ser gilipollas. Dejar una pista tan grande en su despacho.>>
-Y bien, ¿Tienes algo más que añadir Adrián?
-No. Bueno, entonces… ¿Qué se supone que debemos de hacer ahora? ¿Deberíamos de cerrar el caso?
-No, Adrián. Ojala fuera así. De hecho sería así si no fuera por un nuevo hecho que me tiene hecho un lío. Resulta que cuando llegué para hablar con el guardaespaldas, me encontré a un nuevo personaje en la escena enteramente vestido de negro intentando asesinarle. Afortunadamente, no le hizo más que un pequeño rasguño pues el guardaespaldas supo defenderse y justo en el momento en que podía haberle hecho algo, le ataque. Y fue cuando ese ser vestido de negro y con un casco de moto, salió huyendo. Le seguí pero no muy lejos que digamos. Al parecer Manuel tiene algo que decir respecto a ésto.
-Si. Pero antes otra cosa. ¿Recordáis el jodido caso de hace mes y medio? Pues éste igual, sólo que contra Calypso y no permitir que Raúl actué. Ahora lo que iba a decir. Ese hombre que ataco al guardaespaldas es de los matones de Calypso, estoy segurísimo de ello. A parte según las pistas que he reunido en casa de Denis, Calypso no quiere que se sepa la historia. Hay documentos en casa de Denis que faltan y hay varias pistas que me hacen pensar que varias personas estuvieron allí antes que yo, no sé si buscaban a Denis para matarle por el crimen o buscaban destruir toda pista. Seguramente Calypso piensa que somos tan tontos que si investigamos deduciremos que toda la matanza tiene que ver con él. De hecho por lo que me ha contado Carlos, el guardaespaldas culpaba al padre del asesinato de la hija. Y Calypso quiere que nos desviemos de quien es el asesino, quiere que nos centremos en alguien que no tenga nada que ver con él. Y el detective es un agente de él. Por lo que creo que ese ser al que Carlos detuvo, iba a matar tanto al guardaespaldas como al mayordomo y borrar toda pista de allí.
-Entonces, ¿Qué vamos a hacer?- decía Adrián.
-Detener a Calypso – contesto Manuel. - y hacerle creer que tenemos la hipótesis de que él es el culpable de todo, para que termine confesando lo que ya sabemos de la historia y nos confirme que ese gilipollas vestido de negro es un agente que mando para eliminar a los testigos. Intento de asesinato no es lo mismo que asesinato. Pues dicha condena tanto el guardaespaldas como el mayordomo se pueden permitir perdonarle por más algo de dinero. Lo primero que tenemos que hacer es saber donde está escondido el mafioso de mierda. Eso dejádmelo a mí. Va a ser tremendamente divertido cuando le peguemos ese susto. Así que iros preparando porque el susto posiblemente se lo daremos esta noche.
-Y entonces, ¿Qué hacemos nosotros de mientras? - dice Adrián.
-Bueno. Tú por lo pronto dormir. La noche va a ser dura hasta que llegue el amanecer. Y Carlos que se preocupe de sacarte información de lo de anoche que le veo tremendamente desocupado.
-Ja, ja, ja,… - rió Carlos. - Esos sucesos son incompatibles.
-Da igual. La cosa es que tengáis algo que hacer mientras llega la noche.












