[...] Se hace raro ver lo que has engordado. / ¿Hace cuánto que no te pesas? / Hace tanto que no te besan / que has intentado olvidarlo en el lavabo.
Ahora casi todo te estresa, / ¿y en tu empresa con quién te vas a divertir?
Puede que en gimnasia tuvieses tu gracia / moviéndote al ritmo del balón. / Lucías el chándal como si llevaras encima / el uniforme de la legión.
El niño mimado, / capitán de la selección, / mientras que yo, al contrario, / me aburría en el vestuario.
En gimnasia tenías tu gracia / moviéndote al ritmo del balón. / Y cada mañana en tu cama / morías de ganas de ser siempre el campeón.
Y al final todo aquello hoy vuelve a hacerte llorar, / en tu despacho y muy borracho sientes ganas de matar.












