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Capítulo 5: El sustituto
Y a partir de un día de tu vida tirado a la basura. Todo por culpa de un sustituto. Un sustituto que agarro a la novia de Jaime y le demostró que follaba mejor que él. Un alguien que saco notas altísimas y que ayudaba a sus padres. Que demostraba a sus amigos que era mejor.
Todo el mundo se preguntaba como Jaime había cambiado de repente. Bah, mentira. Nadie se lo preguntaba, pensaban que él había echado cabeza y había decidido cambiar de repente. Y había cambiado para bien. Ahora era el mejor.
“Tal vez era lo mejor.” Lo cierto es que Jaime ahora pensaba que nunca hizo nada por los demás. Casi siempre se concentró en si mismo. Mentira, tampoco se concentraba en si mismo. La mayoría de sus actos eran guiados por la monotonía o la diversión. Pero él era quien era y eso jamás lo podría cambiar. Pues sólo se puede cambiar a largo plazo, pues los cambios a corto plazo son tan raros. Tan raros como aquel ser que ahora era su sustituto.
“¿Quién se ha creído? Yo era yo. Ahora las personas jamás me dejarán que cambie. ¿Pero que digo? Ese ser ha poseído mi cuerpo para siempre y yo no sé como sacarle de allí. Por los días y algunas noches es un Jesucristo para la gente, y en sus ratos libres es un dios combatiendo contra el crimen. ¿Quién soy para negarle la vida si él realmente sabe como hay que vivir?”
La derrota era lo único que le quedaba a Jaime. Y ahora era un espíritu que lo único que podía hacer era traspasar paredes, cosas y personas. Nadie oía sus gritos o sentía su presencia. Era todo tan inútil. ¿Y eso era lo que le quedaba ahora? No. Él seguía convencido en que habría alguien que le vería. Si hay películas de médiums y leyendas urbanas de seres sobrenaturales no será por casualidad. La verdad es que después de lo que le estaba ocurriendo podía suceder luego cualquier cosa.
Y después de visitar montones de lugares de supuestos adivinos o médiums se desespero. Todos eran un chantaje y hasta ahora no había hallado a nadie que le pudiese ayudar. Y dejando surcar la locura por su mente se tiro entre los cubos de basura llorando al ver que nadie se daba cuenta de nada. Nadie.
Y allí vio a ese ser paseando agarrado con su novia del brazo. Le miró, él le veía. Y notaba su presencia. Ese ser… ¿Quién era ese ser? Corrió hacía él, y en ese instante él desvió la mirada centrándose en su novia. Fingiendo que no veía ni oía nada fuera del mundo real.
-Hijo de puta. Me has robado mi vida. ¡Devuelvemela! ¡No es tuya! Todos ellos te respetan porque piensan que eres yo. Creen que tú eres yo. Pero si supieran lo que has hecho te odiarían. Nadie aceptaría a un roba-vidas.
Al rato de seguir insultando y persiguiendo al invasor de su cuerpo, éste llevó a su novia a su respectiva casa. Y luego ando hasta el jardín de la casa de Jaime, entró en la casa y después subió a su habitación. Y justo cuando cerró la puerta de la habitación miró al espíritu Jaime.
-Jaime… Estas jodidamente retrasado. ¿No ves que todos me adoran? Ja, ja, ja,… Anda, largate.
Y ese ser le pego un puñetazo a Jaime que lo envió tres calles abajo. “¿Cómo ha hecho eso?” Se preguntaba Jaime. “¿No se supone que nadie puede tocar a un espíritu sin atravesarlo?”
Cayó en una carretera. Y un coche de repente se paró delante de él. Lo conducía una mujer con parte el cerebro descubierto.
Ella salió del coche. No había duda, ella estaba muerta y era un fantasma con su coche fantasma que seguramente repetía su muerte por las noches.
-Tú no estás muerto. Sé que te ocurre, he estado observando lo ocurrido y puedo ayudarte.
Él la miró y le preguntó:
-¿Alguna vez te han robado tu vida?
-Si. - ella contesto.
-¿Y la recuperaste?
-Si.
-¿Cómo?
-Matando a mí hermana. Ella fue quien me asesino y me robo mi vida.
-¿Entonces por qué sigues aquí?
-Por qué quiero vengarme de más gente.
-¿Cómo conseguiste vengarte? ¿Cómo la mataste estando muerta?
-Moviendo cosas. Asustandola y finalmente matandola.
-¿Podemos mover objetos?
-Si.
-¿Podrías enseñarme para vengarme y recuperar mi vida?
-No lo dudes.
-¿Y por qué lo harás?
-Porque no puedo tolerar que haya tanto bien fingido en una persona que ha robado la vida a otra. Sube al coche. El aprendizaje será largo, pero la espera tendrá sus frutos. Deja que él disfrute, luego le asustaremos de verdad. Ja, ja, ja…
Y Jaime subió al coche fantasma con aquella mujer fantasma al volante.