Cosas tendiendo a cero

“She was a mink handjob in sarcophagus heels”

Archivos para Mayo 3rd, 2008

Aquellos primeros ojos verdes…

Publicado por Griseo Mitran en Mayo 3, 2008

“Y lo que pasó anoche no era ningún error. Todo era cierto, cada espasmo, cada tembliqueó, cada sudor frió, cada palpitación, cada mirada vacía al infinito, y cada sentimiento muerto de risa en la caja fuerte.

No, nada de ésto pasó. Nada de ésto ocurrió. Mentí, lo siento no puedo olvidarlo. Sin embargo me siento bien. Está mal y me siento fenomenal. ¿Quién soy? Lo olvide por el camino, mientras te seguía hacía tu portal con aquella larga navaja.

Los chicos tenían razón, son tan bonitos tus ojos. Pero lo son más fuera de sus cuencas. Anoche lo comprobé.”

Eriaka miró su primer trofeo entre sus manos. Definió el termino verde en el color de aquellos ojos. Aquella mujer siempre se burlo de ella, y ahora recibía su premio por su crueldad.

Tal vez era esa droga la que le había trastornado su cerebro. Ahora no sentía ni pena, ni rencor, ni lastima, ni nostalgia, … Fuera como fuese, tras tomar aquella sustancia algo había cambiado en su ser. Era aquella bestia en la que se transformó. Aquel ser brutal y despiadado, que asesinaba y se alimentaba de los humanos.

Pero su psique humana también había cambiado. Ahora sentía agrado a todo lo relacionado con la muerte de otros. Siempre le había encantado el color verde. Es por eso que guardo esos ojos en una diminuta caja, y ésta en su bolsillo.

En realidad no sabía a quien acudir. Pero de repente sintió que alguien la llamaba desde lejos. Se acercó, era un hombre que había presagiado la escena y que se arrodillo ante ella. Le prometió darle cobijo y protección. Su nombre era Eanos y era el jefe de la secta de los seguidores de Hades.

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De humanos.

Publicado por Griseo Mitran en Mayo 3, 2008

En cada susurro su voz era transportada en el viento como una ligera y blanca pluma.
En cada roce en su corazón me pareció sentir el calor del sol.
Y en cada mirada vi a ángeles gritando por salir de la prisión en la que cautivos se encuentran en tu pupila.

Sus manos seguían blancas y delicadas,
y sus labios finos y dulces con aquel sabor a fresa.

Y entre tanto licor en su piel,
Entre tanta dulzura y bondad,
Entre sabanas blancas manchadas,
Alguien gritó diciendo que todo aquello era pecado.
¿Qué importa?
¿Quién es ese Dios? ¿De que sustancia está hecho ese cielo en el que no me merezco entrar?
¿Y que comparación de maldad tiene el infierno con lo que se cuenta del mundo en las noticias de la primera?

A quien le importa si el amor con preservativo es pecado.
Si el errar es entrar en el infierno por follar
Y si errar es propio de los humanos
Entonces hacer el amor es de humanos.

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