Frases para Elisa.
Publicado por Griseo Mitran en Junio 3, 2008
Digo frases sin sentido, combino versos sin rima. De esos versos que tú conoces, de ésos que no rozaste, de ésos que soñaste y un día te despertaste pensando en ellos, recordándolos, sabiendo que nunca más podrás abrazarlos.
Tristes versos sin rima que despreciaste sin conocer su verdadero valor, tristes como un amanecer sin el calor de tu pecho ni la luz de tus ojos. Llenos de basura que los dejaste y ahora los recuerdas con cariño, echándolos de menos. Pero el romanticismo se fue como se van las aves migratorias, sólo que esta vez no volverán a tu ventana.
Y dichas frases las uní, rompiendo cada uno de los versos y transformándolos en oraciones. Creando así una historia con ellos, que habrá de como un corazón corrompido por la avaricia dejó escapar una oportunidad. Y es que así era Elisa, fría como un tempano y cruel como las aves carroñeras, pero tan preciosa. Tan hermosa como aquellas montañas con un río atravesándolas y un cielo nocturno vestido de una luna llena y un manto de estrellas. Tan agradable como una fuente con agua de sobra después de tres días andando sediento en el desierto. Pero ocurrió lo que tenía que ocurrir, avaricia.
La avaricia que vino de manos de unos policías amigos suyos y de un dinero por mi captura. Y aquí vino, y aquí está, justo enfrente mía tengo cada barrote que representa cada espada que me clavaste al corazón en el momento en que me diste captura. En ese momento que no olvidaré de por vida, aquel amanecer traidor en que desperté en mi cama rodeado de policías apuntándome con sus armas, después de una noche soñando y divagando en tu piel y tus besos. Y cuando salió el sol estuve durante horas gritándome que ésto no podía estar sucediendo, y es que no puede ser que esté sucediendo. Tu mano era mi mano, al igual que tus labios debían de seguir unidos a los míos. Pero por suerte mi muerte llegará pronto de manos de una silla eléctrica, que saciará mi dolor y me hará olvidar para siempre tu insensibilidad y mi desgracia, que no fue conocerte sino despertar aquel día en vez de seguir durmiendo para siempre.












