“Mi amiga, todo ha terminado. Entiéndelo es el fin.”
“Si lo entiendo. Lo que no entiendo es por qué eres así, ¿Por qué lo has ocultado todo este tiempo? Dímelo, ¿Por qué? ¿Por qué me dejas con este mal que me daña y me hiere como una bala en el centro del alma?”
“Porque soy una persona malvada, supongo. No lo sé, no me importa.”
“Pues entonces a mí ya no me importas. Por cierto, ¿Sabes que hora es?”
“Las siete de la mañana. Está amaneciendo.”
“Exacto.”
No, nunca supe del todo porque cuando amanece… Ni lo sabré. Es algo tan misterioso. ¿Por qué despierto y me encuentro a todos muertos y desmembrados? Toda la habitación en la que paso la noche termina con cadáveres brutalmente asesinados, y al principio no sabía el porque.
Sueño. Sueño que estuve contigo en algún otro lugar. Que la rabia se fue en aquel lejano tiempo, pero ahora que te vas ha vuelto. Y más brutal que nunca. Es por eso que también terminas muerto. Y mis manos manchadas de mi sucio crimen. No tengo ni idea de a quien acudir. He tratado por todos mis medios detener esta enfermedad.
En cada amanecer ataco y luego devoro piezas de carne. A veces son gente que ya estaban muerta, otras personas inocentes y vivas. He experimentado con montones de animales y todavía no he encontrado una vacuna que me aislé de mi mal.
El misterio tal vez se encuentre en el fin de mi infancia, cuando maté a mi padre a navajazos. Al día siguiente, cuando amaneció, me transforme en esa criatura. Sin embargo ni siguiera probé su carne. Creo que eso fue porque era un cabrón, y porque él violó y asesinó a mi propia madre aquella misma noche. Los policías nunca supieron que pasó realmente. Y cada día más asesinatos brutales, fue entonces cuando en los periódicos hablaban de una secta que cometía esos crímenes. La secta de Eanos.
Todos mis crímenes, se los achacaron a ellos. Y por ello tenía que pagar mi castigo, tenía que encontrarme con ellos en una noche cruel en la que iban a matarme al amanecer. Pobres ilusos, cuando probaron mi poder. Murió mucha gente, hubo mucho heridos y vísceras por todas partes. Sin embargo Eanos y los miembros jefes ni se movieron. Es más esperaron a que mi ira terminase. No sé ni como aguantaron durante todo ese tiempo, pero cuando desperté después de mi ataque se acercaron y me hicieron miembro de su secta.
Gracias a Eanos aprendía a controlar durante las horas del día a la bestia del sol, mediante tranquilizantes y drogas. Es entonces cuando empece a experimentar para encontrar un remedio. Un claro de luz en este apocalipsis. Alguna forma de reiniciar mi vida y ser como los demás.
“Eriaka, ¿Qué haces con todas esas sustancias y esos animales?”
“Crear drogas con distintos efectos. He encontrado drogas del sueño, la ira, la verdad, para lavar el cerebro,…”
Como no encontraba dicha sustancia, buscaba de paso otras cuantas con distintos efectos. Sólo para aprender. Aunque al final terminaron probándose en personas humanas por el bien de la secta. Al igual que yo soy utilizada por el bien de la secta. Aunque tengo días libres para mi misma. Días en los que intento disfrutar de mi naturaleza humana. Días en los que te encontré y te quise, en esos días fue cuando más ansié encontrar ese antídoto. Pero no lo entiendes. ¿Verdad? Y ahora que tu cabeza esta sobre mi mano derecha, te saco esos ojos que son lo que más necesite en aquella vida. Cuando llegué a casa los guardé en una caja como recuerdo de lo que fuiste.
Llamé otra vez a Eanos.
“Ha vuelto a suceder.”
“Joder, otra vez. Tranquila, limpiaremos las posibles huellas.”
“Gracias. Nunca sabré como pagártelo.”
“Yo soy él que te lo debe pagar, recuerdalo. Por algo te doy ese sueldo proveniente de los admiradores de nuestro gran Hades.”
Colgué el teléfono. Él pensaba que aquel hombre era una victima más, pero en realidad yo fui una victima suya. Otras mañanas había devorado a gentes sin razón. Ésta vez, si hubo una razón de por medio… Pero que cosas digo. No. No hubo razón. Pues el amor crece sin razón alguna, la pasión no debe tener frenos. Y cuando te sales de la linea de la carretera y rozas el sentido del odio, todo se vuelve inaguantable. Son emociones, algo contra lo que siempre luché. No, joder. No puede ser. ¿Yo enamorada? Una bestia asesina… No, joder. Tiene que haber otra razón/sinrazón.
Si, es verdad. Entre tanta sangre, entre tanta violencia, entre tanto odio,… Encontré a una persona en el mundo que supiera frenarme. Que tuviese la consciencia de echarme una mano y estar ahí para todo. Él sabía quien era, sabía que iba a morir, y no hizo nada para detenerme. Él sabía que me vengaría por abandonarme, y no huyó. Me lo dijo como si fuera algo importante.
Sigo sin entender. Y no lo abandono, y no me suelto. Y sé que es de momento, y sé que es por ahora, y sé que ya es tarde,… Pero no lo entiendo. ¿Por qué en plena oscuridad hallé algo de luz y de paz? ¿Y por qué jamás la volveré a hallar?