Figth Club (El Club de la Lucha) - Mensajes subliminales
Publicado por Griseo Mitran en Julio 24, 2008
Fragmento de la película El club de la lucha
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 24, 2008
Fragmento de la película El club de la lucha
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 22, 2008
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 21, 2008
Tom Spanbauer ha definido su aproximación a la literatura como escritura peligrosa (dangerous writing en inglés) y la enseña en su propio taller de escritura de Portland, bautizada con el mismo nombre. El escritor más famoso surgido de ella es Chuck Palahniuk y ha influido en otros como Gordon Lish, quien a su vez fue maestro de Spanbauer.
La escritura peligrosa usa ciertas técnicas literarias que enfatizan el minimalismo, y su nombre hace alusión al hecho de escribir sobre temas que causan miedo o vergüenza en el escritor, con el objetivo de explorarlos y expresarlos de la manera más sincera posible. Por este motivo, la mayor parte de las obras que siguen esta técnica están narradas en primera persona y tratan sobre determinados temas como los tabues culturales.
Aparentemente puede no parecer algo peligroso o atrevido, pero lo es. Cuando las palabras que uno cree verdaderas sobre sí mismo finalmente se escriben, consiguen un poder que ya no controla exclusivamente el escritor. Estas palabras dejan ver a todo el que las lee el corazón desnudo del escritor, se convierten en entidades separadas, un documento inacabado sobre quien las escribe.
En el ensayo No perseguir a Amy (She Breaks your Heart), Chuck Palahniuk explica las técnicas de la escritura peligrosa analizando para ello el cuento corto The Harvest escrito por Amy Hempel, el mejor ejemplo de escritura minimalista según Palahniuk.
Las reglas fundamentales de la escritura peligrosa son cuatro:
Fragmento extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Tom_Spanbauer
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 19, 2008
Fragmento de la película El club de la lucha
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 11, 2008
La Hexakosioihexekontahexafobia (abreviado triplehexafobia) es un miedo irracional (o Fobia) al número “666″. Se caracteriza por rechazo a cualquier cosa que pueda estar relacionada directa o indirectamente con el número 666.
Esta fobia está originada en la creencia al verso bíblico Apocalipsis 13:18, donde se indica que el número 666 es el número de la bestia, y por lo tanto está ligado a Satanás o al Anticristo. La fobia se ha popularizado, incluso entre no creyentes de la fe cristiana, e incluso se popularizó más de o a su presencia en varias películas de horror. (Nota: el 666 sólo esta afirmado como número del “mal” 3 veces en la biblia y los expertos dicen que se refiere a un rey que vivió entre los siglos V y II antes de Cristo)
Los hexakosioihexekontahexafóbicos evitan las cosas relacionadas con el número 666, tales como un edificio en el cual el número se exhiba prominentemente. Sin embargo hay otras cosas que evitan, aunque menos frecuentemente, tratan de evitar el número como producto de relaciones entre otros números. Por ejemplo, la fracción dos tercios tiene un decimal de repetición de .666. (La nota que en la base 12, dos tercios es 0.8, y 0.666 es la fracción 6/11.) Un hexakosioihexekontahexafóbico severo puede evitar lo antes mencionado, así como 5/3, 8/3, 11/3, etc. La gente con esta fobia considera mala suerte obtener 3 seis en una mano de póker, aun cuando ésta es generalmente una muy buena mano.
Es muy importante observar que este miedo es en gran parte un artefacto del cristianismo popular. En cambio, la mayoría de intelectuales cristianos y los teólogos de la actualidad creen que el número era simplemente una referencia a un emperador romano que persiguió a cristianos. El César considerado generalmente como el más adecuado para el papel es Domiciano, aunque algunos prefieren al más conocido Nerón aunque sea menos probable. De cualquier manera, los intelectuales postulan que los cristianos utilizaron el número como código para referirse a su nombre o que Cesar mismo pudo haber favorecido ese número por razones numerológicas. En algunas numerologías, seises triples podrían simbolizar una trinidad del traición, amargura, y venganza, mientras que en otras podría como fácilmente simbolizar armonía, belleza, y encanto.
Entre los hexakosioihexekontahexafóbicos más conocidos se incluyen al desaparecido Ronald Reagan y su señora Nancy Reagan. En 1989, cuando se mudaron a su casa en el sector Bel Air de Los Ángeles, cambiaron su dirección de 666 St. Cloud Road a 668. El residente anterior, Johnny Carson, definitivamente no era hexakosioihexekontahexafóbico, pues nunca modificó la dirección, además el nombre Ronald Wilson Reagan cada uno tiene 6 letras.
El 6 de junio de 2006 (06/06/06 en el calendario gregoriano), los evangélicos Ambassadors Ministries de Países Bajos llevaron a cabo una vigilia de 24 horas para ahuyentar a los ‘malos espíritus’. El maratón del rezo comenzó en Jerusalén.
A finales de la década de 1990, la estatal teléfonica de Honduras decidió cambiar los números teléfonicos de seis a siete dígitos, el prefijo 666 correspondió a la ciudad de El Progreso, los ciudadanos de dicha ciudad, de mayoría católica, se movilizaron para cambiar el prefijo ya que lo consideraban como maligno, además de por las burlas que les hacían los vecinos de otras ciudades, como San Pedro Sula, hasta que lograron que la empresa de teléfonos cambiara el prefijo a 668, casualmente el mismo número al que cambió Reagan la dirección de su casa.
[vía wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Hexakosioihexekontahexafobia]
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 9, 2008
Fragmento en video de la película El Club de Lucha.
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 6, 2008
La narrativa posterior a 1975 conoce un progresivo auge hasta nuestros días, que se manifiesta básicamente en la amplia producción y edición de novelas y relatos cortos -es significativa la recuperación de este género tradicionalmente poco valorado-, con el consiguiente aumento de las colecciones dedicadas a la narrativa, traducciones de textos españoles a otras lenguas y proliferación de títulos, premios, reseñas, suplementos, revistas, etc., que, si bien constituyen indicios de vitalidad del género, no facilitan el establecimiento de unas líneas dominantes, sino que ofrecen más bien un panorama confuso del fenómeno narrativo. Por ello, las características que se presentan en las líneas siguientes constituyen tan sólo puntos de referencia que han de tomarse con reservas, dado que, si hay algo que define a la nueva novela, es precisamente la falta de unos criterios universales.
Características principales de la narrativa última:
Fragmento extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_espa%C3%B1ola_posterior_a_la_guerra_civil
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Publicado por Griseo Mitran en Julio 3, 2008
Fragmento en video de la película El Club de Lucha.
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Publicado por Griseo Mitran en Junio 7, 2008
Nombre del relato: Clase
Autor: Charles Bukowski
No estoy muy seguro del lugar. Algún sitio al Noroeste de California. Hemingway acababa de terminar una novela, había llegado de Europa o de no sé donde, y ahora estaba en el ring pegándose con un tío. Había periodistas, críticos, escritores -bueno, toda esa tribu- y también algunas jóvenes damas sentadas entre las filas de butacas. Me senté en la última fila. La mayor parte de la gente no estaba mirando a Hem. Sólo hablaban entre sí y se reían. El sol estaba alto. Era a primera hora de la tarde. Yo observaba a Ernie. Tenía atrapado a su hombre, y estaba jugando con él. Se le cruzaba, bailaba, le daba vueltas, lo mareaba. Entonces lo tumbó. La gente miró. Su oponente logró levantarse al contar ocho. Hem se le acercó, se paró delante de él, escupió su protector bucal, soltó una carcajada, y volteó a su oponente de un puñetazo. Era como un asesinato. Ernie se fue hacia su rincón, se sentó. Inclinó la cabeza hacia atrás y alguien vertió agua sobre su boca. Yo me levanté de mi asiento y bajé caminando despacio por el pasillo central. Llegué al ring, extendí la mano y le di unos golpecitos a Hemingway en el hombro.
-¿Señor Hemingway?
-¿Sí, qué pasa?
-Me gustaría cruzar los guantes con usted.
-¿Tienes alguna experiencia en boxeo?
-No.
-Vete y vuelve cuando hayas aprendido algo.
-Mire, estoy aquí para romperle el culo.
Ernie se rió estrepitosamente. Le dijo al tío que estaba en el rincón.
-Ponle al chico unos calzones y unos guantes.
El tío saltó fuera del ring y yo le seguí hasta los vestuarios.
-¿Estás loco, chico? -me preguntó.
-No sé. Creo que no.
-Toma. Pruébate estos calzones.
-Bueno.
-Oh, oh… Son demasiado grandes
-A la mierda. Están bien.
-Bueno, deja que te vende las manos.
-Nada de vendas.
-¿Nada de vendas?
-Nada de vendas.
-¿Y qué tal un protector para la boca?
-Nada de protectores.
-¿Y vas a pelear en zapatos?
-Voy a pelear en zapatos.
Encendí un puro y salimos afuera. Bajé tranquilamente hacia el ring fumando mi puro. Hemingway volvió a subir al ring y ellos le colocaron los guantes. No había nadie en mi rincón. Finalmente alguien vino y me puso unos guantes. Nos llamaron al centro del ring para darnos las instrucciones.
-Ahora, cuando caigas a la lona -me dijo el árbitro- yo…
-No me voy a caer -le dije al árbitro.
Siguieron otras instrucciones.
-Muy bien, volved a vuestros rincones; y cuando suene la campana, salid a pelear. Que gane el mejor. Y -se dirigió hacia mí- será mejor que te quites ese puro de la boca.
Cuando sonó la campana salí al centro del ring con el puro todavía en la boca. Me chupé toda una bocanada de humo, y se la eché en la cara a Hemingway. La gente rió.
Hem se vino hacia mí, me lanzó dos ganchos cortos, y falló ambos golpes. Mis pies eran rápidos. Bailaba en un continuo vaivén, me movía, entraba, salía, a pequeños saltos, tap tap tap tap tap, cinco veloces golpes de izquierda en la nariz de Papá.. Divisé a una chica en la fila frontal de butacas, una cosa muy bonita, me quedé mirándola y entonces Hem me lanzó un directo de derecha que me aplastó el cigarro en la boca. Sentí cómo me quemaba los labios y la mejilla, me sacudí la ceniza, escupí los restos del puro y le pegué un gancho en el estómago a Ernie. El respondió con un derechazo corto, y me pegó con la izquierda en la oreja. Esquivó mi derecha y con una fuerte volea me lanzó contra las cuerdas. Justo al tiempo de sonar la campana me tumbó son un sólido derechazo a la barbilla. Me levanté y me fui hasta mi rincón. Un tío vino con una toalla.
-El señor Hemingway quiere saber si todavía deseas seguir otro asalto.
-Dile al señor Hemingway que tuvo suerte. El humo se me metió en los ojos. Un asalto más es todo lo que necesito para finalizar el asunto.
El tío con la toalla volvió al otro extremo y pude ver a Hemingway riéndose. Sonó la campana y salí derecho. Empecé a atacar, no muy fuerte, pero con buenas combinaciones. Ernie retrocedía, fallando sus golpes. Por primera vez pude ver la duda en sus ojos.
¿Quién es este chico?, estaría pensando. Mis golpes eran más rápidos, le pegué más duro. Atacaba con todo mi aliento. Cabeza y cuerpo. Una variedad mixta. Boxeaba como Sugar Ray y pegaba como Dempsey.
Llevé a Hemingway contra las cuerdas. No podía caerse. Cada vez que empezaba a caerse, yo lo enderezaba con un nuevo golpe. Era un asesinato. Muerte en la tarde.
Me eché hacia atrás y el señor Hemingway cayó hacia adelante, sin sentido y ya frío.
Desaté mis guantes con los dientes, me los saqué, y salté fuera del ring. Caminé hacia mi vestuario; es decir, el vestuario del señor Hemingway, y me di una ducha. Bebí una botella de cerveza, encendí un puro y me senté en el borde de la mesa de masajes. Entraron a Ernie y lo tendieron en otra mesa. Seguía sin sentido. Yo estaba allí, sentado, desnudo, observando cómo se preocupaban por Ernie. Había algunas mujeres en la habitación, pero no les presté la menor atención. Entonces se me acercó un tío.
-¿Quién eres? - me preguntó-. ¿Cómo te llamas?
-Henry Chinaski.
-Nunca he oído hablar de ti -dijo.
-Ya oirás.
Toda la gente se acercó. A Ernie lo abandonaron. Pobre Ernie. Todo el mundo se puso a mi alrededor. También las mujeres. Estaba rodeado de ladrillos por todas partes menos por una. Sí, una verdadera hoguera de clase me estaba mirando de arriba a abajo. Parecía una dama de la alta sociedad, rica, educada, de todo -bonito cuerpo, bonita cara, bonitas ropas, todas esas cosas-. Y clase, verdaderos rayos de clase.
-¿Qué sueles hacer? -preguntó alguien.
-Follar y beber.
-No, no- Quiero decir en qué trabajas.
-Soy friegaplatos.
-¿Friegaplatos?
-Sí.
-¿Tienes alguna afición?
-Bueno, no sé si puede llamarse una afición. Escribo.
-¿Escribes?
-Sí.
-¿El qué?
-Relatos cortos. Son bastante buenos.
-¿Has publicado algo?
-No.
-¿Por qué?
-No lo he intentado.
-¿Dónde están tus historias?
-Allá arriba -señalé una vieja maleta de cartón.
-Escucha, soy un crítico del New York Times. ¿Te importa si me llevo tus relatos a casa y los leo? Te los devolveré.
-Por mi de acuerdo, culo sucio, sólo que no sé dónde voy a estar.
La estrella de clase y alta sociedad se acercó:
-El estará conmigo. -Luego me dijo-. Vamos, Henry, vístete. Es un viaje largo y tenemos cosas que… hablar.
Empecé a vestirme y entonces Ernie recobró el sentido.
-¿Qué coño pasó?
-Se encontró con un buen tipo, señor Hemingway -le dijo alguien.
Acabé de vestirme y me acerqué a su mesa.
-Eres un buen tipo, Papá. Pero nadie puede vencer a todo el mundo. -Estreché su mano-. No te vueles los sesos.
Me fui con mi estrella de alta sociedad y subimos a un coche amarillo descapotado, de media manzana de largo. Condujo con el acelerador pisado a fondo, tomando las curvas derrapando y chirriando, con el rostro bello e impasible. Eso era clase. Si amaba de igual modo que conducía, iba a ser un infierno de noche.
El sitio estaba en lo alto de las colinas, apartado. Un mayordomo abrió la puerta.
-George -le dijo-. Tómate la noche libre. O, mejor pensado, tómate la semana libre.
Entramos y había un tío enorme sentado en una silla, con un vaso de alcohol en la mano.
-Tommy -dijo ella- desaparece.
Fuimos introduciéndonos por los distintos sectores de la casa.
-¿Quién era ese grandulón?
-Thomas Wolfe -dijo ella-. Un coñazo.
Hizo una parada en la cocina para coger una botella de bourbon y dos vasos. Entonces dijo:
-Vamos.
La seguí hasta el dormitorio.
A la mañana siguiente nos despertó el teléfono. Era para mí. Ella me alcanzó el auricular y yo me incorporé en la cama.
-¿Señor Chinaski?
-¿Sí?
-Leí sus historias. Estaba tan excitado que no he podido dormir en toda la noche. ¡Es usted seguramente el mayor genio de la década!
-¿Sólo de la década?
-Bueno, tal vez del siglo.
-Eso está mejor.
-Los editores de Harperïs y Atlantic están ahora aquí conmigo. Puede que no se lo crea, pero cada uno ha aceptado cinco historias para su futura publicación.
-Me lo creo -dije.
El crítico colgó. Me tumbé. La estrella y yo hicimos otra vez el amor.
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Publicado por Griseo Mitran en Junio 6, 2008
<<Reportes de pilotos de B-52 y otras aeronaves que batallaron durante la Segunda Guerra Mundial fueron testigos de lo que pensaron era el desarrollo extraordinario de una nueva forma de espionaje y de combate… Fueron testigos de los Foo-Fighters.
Además, se reportaba con frecuencia casos de extraños objetos pequeños y luminosos que “planeaban” junto a los bombarderos aliados durante esa gran guerra. Eran objetos esféricos y su velocidad podía sobrepasar exageradamente la de cualquier aeronave conocida, una misterio total que quedó en secreto durante mucho tiempo y que generó múltiples conjeturas aún durante plena conflagración. Los objetos fueron ciertamente bautizados así, Foo-Fighters (quizá por feu -fuego- en francés), pero ¿qué podían ser?
Han existido diversas interpretaciones. Tal fenómeno aéreo fue considerado por los aliados como una especie de arma novedosa desarrollada por la Alemania nazi para desorientar los radares, porque los Foo-Fighters nunca resultaron agresivos, no exhibieron estrategias de ataque. Lo cierto es que dicho Alemania había lanzado miles de globos de toda forma y tamaño para confundir los radares aliados, pero no tenían las características físico-cinéticas que exhibían los Foo-Fighters. Posteriormente, ningún gobierno u organización se adueñó de la autoría de este peculiar fenómeno de objetos luminosos, los cuales para el final del conflicto bélico parecían ya no presentar el interés de “escoltar” ninguno de los cazabombarderos de cualquiera de las partes.
Otra perspectiva apunta hacia un posible fenómeno meteorológico desconocido originado en la atmósfera, como los llamados Rayos Globulares (Ball Ligthning), fenómeno eléctrico luminoso y a veces multicolor originado durante una tormenta y que da la apariencia de esfera luminosa.
Según los pilotos, lo curioso es que estos Foo-Fighters llegaban a traspasar las cabinas y el fuselaje sin producir trastornos físicos o avería alguna en el avión, como si fuesen una fantasmagórica luz inteligente que se dedicaba nada más que a inspeccionar los pormenores de la guerra1. Y si esto fue así, ¿qué eran entonces? ¿Acaso un fenómeno meteorológico conciente y capaz de tener el decidido criterio como para no aparecer ante más nadie después de la Segunda Guerra Mundial?
Luego para algunos no quedó más que calificar los extraños objetos como OVNIS (Objeto Volador No Identificado) porque al fin y al cabo nadie pudo reconocerles su procedencia, si bien muchos no descartasen la hipotética posibilidad de que estos Foo Fighters fuesen la obra tecnológica de alguna civilización extraterrestre más avanzada que la nuestra, que pretendía ser testigo del catastrófico y atómico “juego” planetario del ser humano. En ese caso, entonces ¿a quiénes les podría importar la vida o muerte en la Tierra y por qué? ¿O acaso les habría preocupado a sobremanera los niveles de radiación energética liberados por las bombas de fabricación terrícola?>>
Extraido de http://usuarios.lycos.es/supracienciaalterna2/newpage2.html
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