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Publicado por Griseo Mitran en Junio 4, 2008
¿Y por qué? ¿Y por qué he de decir sólo lo que quieres oír? Que sólo me quedas tú, tú y esta cama oxidada… Por qué he de decir que podemos seguir siendo amigos, cuando no es verdad porque mi mente te odia, mi corazón te quiere, y mi alma sólo entiende de deseos y sueños. Sueños que a la mínima se estampan contra un gran muro sin una cuerda a la que sostenerse para trepar por él. Ojala algún día pueda romper ese muro y ojala algún día nos veamos en el infierno, en este infierno que es aquella cama que arde mientras duermo. Pobre idiota que se sienta y se pone a esperar.
Una mente vacía, un corazón que no siente y una alma que no existe, porque se dañaron al chocar contra un muro en el que estaba escrito tu nombre en graffiti.
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Publicado por Griseo Mitran en Junio 1, 2008
Sin saber porque echó a llorar. Todo le parecía tan triste y tan extraño, como si de repente las tinieblas hubieran inundado su corazón de dolor y su mente de dañinos pensamientos. Pero el teléfono sonó, él lo cogió, y oyó una dulce voz familiar. Una voz que le hizo huir de todo aquello que le hizo llorar. Y al terminar de conversar y volver a descolgar el teléfono, se volvió a repetir la misma historia durante todos los días de su vida.
FIN
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Publicado por Griseo Mitran en Mayo 24, 2008
Aviso: Este microrelato está hecho por mi yo de hace un poco más de siete años. Perdón por faltas de ortografía, expresión extraña y demás pero quería conservarlo tal y como estaba. Éste es uno de los que considero de los mejores que hice aquellos años. Es justamente un capítulo del relato al cual pertenece Eva y Christine (personajes que ahora salen en el relato Ñeibon… Jaime Ñeibon. El antihéroe. que cuelgo los lunes y jueves). El personaje principal de este escrito es Gabriel, un ángel corrompido el cual es liberado por Eva. Gabriel mata a Dios y al diablo, y se lía una guerra entre los dos bandos. Y en medio quedan los humanos, los cuales han de buscar la forma de parar la guerra para que no corra peligro de que su planeta sea destruido. El relato se quedó estancado en la página 57 y a día de hoy sigo sin saber como continuarlo, ya que se quedó en una situación muy complicada. Aunque vamos, en caso de que llegase a continuar tendría que corregir muchas cosas…
Sentimientos banales recorren mi sangre y mi sudor. El llanto es muy fuerte, siento como una lluvia invertida. La tierra esta llorando, esta llorando por mí. Un simple ser que ha caído desde el cielo para probar a los humanos, y decidir si deben de vivir o morir. He matado a los que me traicionaron. Los cuervos vuelan sobre este lugar, hoy comerán carne humana cocida. Todos han de morir por todo el sufrimiento causado. Mañana los que una vez ocuparon la tierra serán destruidos, y sus almas serán enviadas a lo más profundo del infierno. Odio a todos los humanos, jamás me hicieron sentir en mi vida humana. Ellos tienen la culpa de que la tierra llore, por que la tierra sabe que mañana todos ellos estarán muertos. Las hordas de Satán se preparan para el ataque, y las de Dios se preparan para acabar con Satán y con los humanos. Y yo les pregunto a los humanos, toda mi vida para que sirvió. Solo hubo sufrimiento y dolor, los hombres se burlan de la hermosura y las mujeres viven para destruir a los hombres enseñándoles todo el mal que puede causar la hermosura. Noto como el fin se acerca, el sol se pone y nadie sospecha de que mañana no despertarán. Nadie lo sabe, y nadie podrá evitarlo, es el Apocalipsis el destino final de toda esa asquerosa humanidad a la que repudió con todo mí ser el haber pertenecido a ella. Les odio, siento ganas de vomitar cuando me acuerdo de los humanos. Extiendo mis alas y siento como el viento me habla y me dice: “Hoy tu sufrimiento será vengado, extiende tus alas y lanza todo tu poder junto a tu sufrimiento. Muéstrame todo tu odio y usalo para destruirles. Siente conmigo el poder que se esconde en las profundidades de la tierra.”
Salte y me mantuve unos segundos en las alturas. Pensé en mi odio, recordé todo mal que me hicieron. Alce mi mano al cielo y lance con todas mis energías una gran tormenta que el cielo devolvió de inmediato a la tierra en forma de bola de rayos. Al chocar hizo un agujero que llegó hasta las profundidades del planeta y allí exploto, causando terremotos y erupciones volcánicas. La tierra se estaba abriendo por la mitad, la gente gritaba sin parar, algunos se quemaban por causa de la lava que salía desde las profundidades de la tierra, bueno quemarse no mas bien desintegrarse. Pero casi todos estaban derritiéndose su piel y sus vísceras debido al gran calor que salía desde las profundidades del planeta. Dolor, gritos y desolación, se llenaron en la tierra durante quince minutos. Después de esos quince minutos desperté, y me vi a dieciocho metros de altura de la tierra preparado para lanzar el rayo que los destruiría a todos. Lo hice y después de quince minutos sentí como mi venganza se había saciado completamente.
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Publicado por Griseo Mitran en Mayo 11, 2008
Superman sobrevolaba los cielos de la ciudad de Metrópolis cuando de repente percibió algo extraño en su entorno. No era está vez el temible Lex Luthor, ni que Lois Lane estuviera por enésima vez en peligro de muerte,… Era que no había delincuentes contra los que combatir.
¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaban los ladrones?
Siguió dando vueltas por la ciudad, y nada. Ningún incendió, ni maltratos, ni asesinos,… Ni siquiera un archienemigo al que derrotar.
Y tras mucho buscar lo más grave que encontró fue a un Lex Luthor en un psiquiátrico pegándose contra paredes acolchadas y canturreando: “Yo soy la Kryptonita… Yo soy la Kryptonita…” mientras se reía sin sentido.
¿Cuál sería el motivo de tan poco villano en Metrópolis? Ni idea, pero una posible hipótesis es que tal vez estuvieran todos encerrados en la cárcel.
Así que al ver que no había trabajo regreso a su casa, encendió la televisión y se puso a ver una pelea de boxeo mientras tomaba palomitas y una botella de coca-cola.
Después de varios meses terminó siendo victima de la obesidad. Ya no podía volar por culpa de su sobrepeso, al igual que se cansaba demasiado rápido cuando andaba del sofá a la nevera.
Pero estuvo en tratamiento varios meses y al final de dicho periodo consiguió volver a ser quien era. Gracias a Sliplak® la dieta para adelgazar rápido y para siempre, hecha exclusivamente para superhéroes. Sliplak® la dieta ideal para volver a ser un Superman.
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Publicado por Griseo Mitran en Mayo 3, 2008
“Y lo que pasó anoche no era ningún error. Todo era cierto, cada espasmo, cada tembliqueó, cada sudor frió, cada palpitación, cada mirada vacía al infinito, y cada sentimiento muerto de risa en la caja fuerte.
No, nada de ésto pasó. Nada de ésto ocurrió. Mentí, lo siento no puedo olvidarlo. Sin embargo me siento bien. Está mal y me siento fenomenal. ¿Quién soy? Lo olvide por el camino, mientras te seguía hacía tu portal con aquella larga navaja.
Los chicos tenían razón, son tan bonitos tus ojos. Pero lo son más fuera de sus cuencas. Anoche lo comprobé.”
Eriaka miró su primer trofeo entre sus manos. Definió el termino verde en el color de aquellos ojos. Aquella mujer siempre se burlo de ella, y ahora recibía su premio por su crueldad.
Tal vez era esa droga la que le había trastornado su cerebro. Ahora no sentía ni pena, ni rencor, ni lastima, ni nostalgia, … Fuera como fuese, tras tomar aquella sustancia algo había cambiado en su ser. Era aquella bestia en la que se transformó. Aquel ser brutal y despiadado, que asesinaba y se alimentaba de los humanos.
Pero su psique humana también había cambiado. Ahora sentía agrado a todo lo relacionado con la muerte de otros. Siempre le había encantado el color verde. Es por eso que guardo esos ojos en una diminuta caja, y ésta en su bolsillo.
En realidad no sabía a quien acudir. Pero de repente sintió que alguien la llamaba desde lejos. Se acercó, era un hombre que había presagiado la escena y que se arrodillo ante ella. Le prometió darle cobijo y protección. Su nombre era Eanos y era el jefe de la secta de los seguidores de Hades.
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Publicado por Griseo Mitran en Mayo 1, 2008
Abrió los ojos. Era una mañana tranquila, el sol estaba quieto en el cielo y el protagonista acababa de despertar. Pero por alguna razón todo no iba a ser tan fácil en la vida, pues en eso consiste el vivir. Tenía que cazar para sobrevivir.
Abrió los ojos. El gallo acababa de cantar, la luz del amanecer se paseaba tímidamente por el cielo y el protagonista acababa de despertar. Pero por alguna razón todo no iba a ser tan fácil en la vida, pues en eso consiste el vivir. Tenía que arar la tierra y cuidar del ganado para sobrevivir.
Abrió los ojos. El gallo acababa de cantar, la luz del amanecer se paseaba tímidamente por el cielo y el protagonista acababa de despertar. Pero por alguna razón todo no iba a ser tan fácil en la vida, pues en eso consiste el vivir. Tenía que arar la tierra y cuidar del ganado y darle una parte de lo ganado al señor de las tierras, para poder sobrevivir.
Abrió los ojos. El gallo acababa de cantar, la luz del amanecer se paseaba tímidamente por el cielo y el protagonista acababa de despertar. Pero por alguna razón todo no iba a ser tan fácil en la vida, pues en eso consiste el vivir. Tenía que trabajar en las minas para que le pagasen y pagar los impuestos para poder sobrevivir.
Abrió los ojos. El despertador acababa de sonar, fue para el cuarto de baño y luego desayuno. El protagonista no se fijó si era de día o de noche, sabía que era la misma hora que ayer, y que ante de ayer, y que ante de ante de ayer,… Tenía que trabajar en un mal trabajo porque no encontraba un buen empleo que se adaptase a sus estudios. Por eso también estudiaba una carrera en la universidad, para cuando terminara poder optar a un mejor trabajo, aunque sabía que eso sería difícil si no tenía experiencia trabajando en ese campo. Así que por eso también trabajaba de becario en una empresa. Por tanto trabajo, trabajo y estudio sin parar para que todo tuviera sus frutos unos años después. Pero murió poco después de conseguirlo por culpa de una enfermedad desarrollada a partir del estado de estrés al que estaba sometido. Sin embargo, pudo pagar todos sus impuestos.
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Publicado por Griseo Mitran en Abril 27, 2008
Lentamente se va colando en mi cerebro y me lo paraliza. Mi ser se siente transportado a otra dimensión. Su mirada parece tan distinta, tan cálida, tan cercana. Como si ella fuese un otro yo que se estuviese preparando para unirse al mio. En ese momento, cada segundo, cada día, cada año,… Todo se congelo, y cobro otro significado. Mi boca entre aquellos labios, y mi cuerpo unido a su cuerpo de mujer. Con una sola idea: el deseo.
Esa droga que calma como morfina todas mis penas. El beber de sus labios, el ser invadido por otro corazón. Y ese deseo que no era amor.
Sólo una sensación vacía sin causa ni consecuencias.
Sólo un despertar en una cama vacía sin una estrella o luna a la que venerar.
Y sólo un cuerpo y una mente que a veces se siente unida y otras solitaria.
Para lanzarlo todo al infinito. Allí donde nunca estaré.
Pero puedo decir que he visto a las estrellas y que mi corazón se fue con ellas.
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Publicado por Griseo Mitran en Abril 23, 2008
“Es tan largo que da tiempo a que los sentimientos se rompan en pedazos y se vuelvan a unir varias veces. Y mis zapatos son tan libres que tendré que marcharme. A donde los vientos me lleven, a donde la razón no pueda mantenerse, a aquel lugar de mis sueños,…”
Y de hecho se marchó. Sentía que tenía que viajar. Estaba harto de la misma gente, del mismo sitio. Todo parecía un bucle con las mismas gracias una y otra vez. Así que halló un salto para salir de aquella secuencia repetitiva. Primero a Berlín, luego a París, después a Grecia, y haciendo escalas en otras zonas. Divirtiéndose con otra gente, viviendo un algo diferente. Viendo un lugares diversos. Y experimentando otra parte de que es la vida.
Pudo terminar su carrera, estudiando cuando era necesario. Intercalando el tiempo de trabajo con el tiempo de ocio. Y consiguió colocarse de profesor de Filosofía. Y al ver tantas caras de alumnos amargados, él hacía los exámenes sencillos, las explicaciones interesantes y útiles. Su asignatura la aprobaban la gran mayoría de sus alumnos. Y él estaba contento por ello. Tanto que lo celebraba viajando en vacaciones, visitando a sus amigos de viaje y descubriendo más lugares nuevos.
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Publicado por Griseo Mitran en Marzo 30, 2008
Es la oscuridad. Nadie puede contra ella, se escapa a la razón y los sentimientos. Miente constantemente en tu cabeza.
Te busca, te está buscando.
Te llevará a las tinieblas que todos los escritores inventaron.
Te lanzará a cualquiera de los infiernos de cualquier religión.
Y te mirará cara a cara riéndose.
Todo para luego decirte:
“No eres bienvenido en este lugar.”
Pero robaste una pluma y escribiste hasta rozar la locura. Te hiciste llagas en los dedos y esa fue la penitencia. Gritaste a los cielos que todo era mentira, y que todo dios importaba una puta mierda.
Luego te metiste en la cama y te dijiste que nada de eso sucedió.
Ahora, levántate de la cama y di que si que sucedió. Nadie te creerá y en síntesis eso será lo mejor.
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Publicado por Griseo Mitran en Marzo 30, 2008
Llegado un momento del día se pregunto si era feliz.
Salió a la calle, hacía un bonito sol y un cielo claro. Los niños jugaban tranquilamente, el aire que se respiraba era fresco y dócil. Se sentó en un banco, cerca de un lago con patos y casi sin pensar se dijo que en ese mismo instante era feliz. Puede que antes en casa no lo fuera, y seguramente cuando volviese a la rutina del lunes acuda la infelicidad, pero lo cierto es que la felicidad le vino en un pequeño instante de tiempo. Como si de una fotografía se tratase.
Entonces fue cuando comprendió que la felicidad no es aquello que se desea en un futuro ni lo que pasó hace tiempo. La felicidad es tan sólo estar en la cresta de una ola durante un instante de tiempo. Ese instante siempre es fugaz, aunque pueda durar varias horas o días.
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