Cosas tendiendo a cero

“She was a mink handjob in sarcophagus heels”

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La vieja locura

Publicado por Griseo Mitran en Enero 21, 2008

Aviso: Esto es una escritura automática hecha por mí. Eso significa que todo este texto no está escrito por mí (bueno mas bien por él mí que conocéis), sino por mi subconsciente. ¿Cómo he conseguido llegar a hacerla? Pues muy sencillo, al principio he evocado imágenes, sueños y recuerdos a mi mente, hasta que mis dedos ya eran más rápidos que lo que estaba pensando. En ese momento llegué a estar de tal forma que no pensaba en nada, mi mente estaba totalmente en blanco. Ese es el momento que buscaba, pero me he detenido justo cuando he oído la voz de mi hermana despertándome del trance porque quería ver una cosa por el ordenador. Jajajaja… La próxima vez lo haré en papel, seguramente de esa forma llegaré a ese estado antes. Me ha gustado la experiencia y la repetiré en varias ocasiones. En fin, ésta es la explicación de porque este texto es tan inquietante.
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Silencio, ahí vienen. Entre las sombras, entre el vació,… en un punto medio entre lo probable y lo improbable. Sé que están ahí, se que vienen a por mí. Me buscan, no sé desde cuando. Han estado ahí siempre, los veo. Ahí están. Bang bang bang. No quedaran ni un solo hueso en su piel desierta, no habrá almas ni milagros. Veo un apocalipsis que no existe, una ilusión no real, una ralla en el filo de una hoja de papel. Escribo, escribo sucesiones de palabras sin sentido. NO sé la realidad existir o no. NO sé no pienso no sé… Tú no existes solo tu ilusión. Esa sombra sin vacío, esa vana realidad en tu expresión. Me cago en todo lo que signifique algo, pues ahora nada lo significa. NO hay forma de pararme, soy una piedra contra los ojos. Soy fuego ante el hielo. No paro no me detengo, la velocidad es mayor que el pensamiento. No hay un porque, no, no lo hay. Todo sigue moviéndose pero hay una forma de pararlo. Si, sé que hay una forma de detenerles y no es la verdad. Pues la verdad también es mentira en sus bocas. Todo lo que dicen es mentira. No existen como en rose red. Ellos no están aquí pero los veo. Veo sus bocas sangrar y de sus manos emanan señales de odio hacia los vivos.

Todo esto es la sombra de una ilusión pasada. Algo que perdí entre un mar de recuerdos. Algo que ni tú comprenderás, pues sólo la imaginación lo puede. No hay forma de pararlo, creo que si la hay. El pensamiento vuelve pero intento pararlo, sigue cállate maldito. No estás ahora mandando, yo estoy ante tus pies. Yo voy a por ti, te cojo y te meto en la caja a la que siempre me enviaste desde nacer. Me buscaste cuando comenzaste a correr, cuando eras niño no me veías pero ahora sí. Ves está ilusión en tu ser pero no comprendes que todo cambia a tu alrededor y no podrás pararlo Sergio. No podrás, todos ellos morirán y su sangre se extenderá bajo sus pies. No podrás remediarlo, no puedes hacer nada. Ahora yo domino esto, ganarás algo pero perderás otras cosas más importantes. Es ley de vida, es la vieja venganza que soñaste con cumplir. Es la maldita ilusión que llega a ese loco que está debajo de tu piel. Lo que siempre soñaste ser llegará, pero lo que fuiste desaparecerá como la sombra de la ilusión que siempre pensaste que no llegase. TRANCE, trance,… No, no te detengas. Sigue hablando. Sé que estás ahí, debajo de mi piel. Entre las llagas, entre los huesos. La vieja locura, jamás descubierta.

Busca, busca perrro traidor. Entre los matorrales, te intento decir algo. Busca entre los matorrales de tu imaginación, amigo. Ahí encontraras lo que siempre quisiste ser, no la falsedad que te obligan a ser. No sigas las normas, no sirven para nada. Déjate guiar por tus sueños y siéntelos como si fuesen el mañana.

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La nave de Halloween

Publicado por Griseo Mitran en Enero 19, 2008

Advertencia: Este relato contiene partes extrañas y confusas, esto es debido a que procede de un sueño que tuve. Lógicamente uno cuando se despierta lo recuerda todo, pero después de desayunar sólo recuerda algunos trozos. Así que hay partes que no provienen de mi subconsciente pero que están ahí para aclarar, aún así son muy pocas.
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(Chica) “¿Una cinta de terror?”
(Sergio) “Si, o eso creo. Vamos a verla.”

Mi hermana, un chico con media melena negra y ojos negros, una chica con pelo tintado de rojo y largo con ojos verdes, y yo (Sergio) estábamos a punto de ver una película de terror. No sé ni como accedí a verla en compañía, ya que suelo ser una persona muy cerrada en cuanto al cine y suelo odiar las pelis que les suelen gustar a la mayoría. Además es difícil que una película me guste así por así. Generalmente odio las películas de: fantasía (se incluye Harry Petas y demás peña), románticas, acción típicas sin un argumento y con un guaperas de protagonista, de política, de adolescentes, típicas películas españolas de cine de guarradas,… es decir odio casi todas las películas que están en la cartelera de los cines, excepto las de terror y las que tienen un argumento emparanoyante. También me gustan las de ciencia ficción, pero sólo cuando tienen un buen tema. Otras que me gustan, pero ya un poco más difícil, son las de humor pero no hay tantas de humor que me agraden (generalmente odio las de humor “inteligente” y las de humor demasiado “no inteligente”).

Extrañamente la película encajaba perfectamente con todo lo poco que me gusta del cine. Además tenía un algo muy emparanoyante. Ese algo era que nosotros cuatro aparecíamos de protagonistas de la película. Al principio nos sorprendimos bastante, porque no sabíamos ni como esta cinta había llegado a mis manos ni porque estábamos en esa película.

En la película se veía como nosotros cuatro, junto con un héroe (al cual le llamaré Crack1), armados con una katana, luchábamos contra una serpiente gigante anaranjada por las calles de una ciudad desconocida. Al final de la cinta, nosotros cuatro eramos los únicos supervivientes.

Cuando se termino la película nos lanzamos miradas de confusión los unos a los otros. Y como si se tratará de un instinto de supervivencia, lancé la cinta al suelo y salté sobre ella varias veces. Se rompió en miles de cachitos, los cuales eché al fuego de una chimenea.

Estamos a las afueras de una nave extraña. Hoy es Halloween. La nave son dos esferas blancas, una muy grande y otra muy pequeña. Ambas están pegadas, la una a la otra. Y ambas tienen varios ventanales, que hacen de espejos en el exterior de la nave, pero también son cristales transparentes en el exterior de ésta.

(Hermana) “Ésta debe de ser la famosa nave que buscamos. Ya sabéis, la que siempre en su interior es Halloween y que siempre viaja a planetas en los que es día de Halloween.”
(Sergio canturreando) “Ésto es Halloween, esto es Halloween,…”
(Chica) “Shhh… ¡Cállate!”

Ninguno de nosotros cuatro iba disfrazado, excepto el chico de media melena que se disfrazo de pirata con un parche en el ojo y una camiseta de rayas blancas y negras. Aún así nos dejaron paso. El viaje en dicha nave era gratuito y podías estar todos los días que quisieras. Siempre había fiesta de Halloween en el salón de la nave. Nunca dormíamos, siempre estábamos de juerga.

(Chico) “Fíjate, están todos. El típico chulo, el típico ligón, él que siempre se disfraza de gótico,… Incluso están los que no se disfrazan. Es increíble la cantidad de estereotipos que hay.”
(Sergio) “Ésto no me gusta nada. No deberíamos de estar aquí, y más después de haber visto lo que vimos en esa cinta…”
(Chica) “¿Qué pasa? ¿Acaso no quieres que lleguemos a la parte en la que me comes?”
(Sergio) “Me gustaría pero esa parte no estaba en la cinta, si no recuerdo mal.”
(Chica) “Pues esa cinta tendrá un fallo… Ya sabes, no todo puede ser perfecto.”

Suena una señal de alarma que nos avisa que salgamos a las afueras de la nave y como pájaros en bandada lo hacemos empujándonos unos a los otros. Caen bebidas y comida al suelo. Mucha gente se vuelve estúpida y egoísta sin venir ni a cuento… En fin, lo típico que pasa en las emergencias.

Estamos en una ciudad de un planeta desconocido. La ciudad me recuerda a las casetas del real de la feria de Málaga. Una vez que estamos todos afuera, vemos que es lo que ocurre: un grupo de policías y de guardas de la nave luchan contra una serpiente gigante que proviene de la esfera inferior de la nave. Estaba enroscada en la nave, su cola estaba enganchada a esa esfera pequeña y su cabeza atacaba a los guardas. La cola de la serpiente era blanca y su piel se iba tornando en amarilla y anaranjada hasta llegar a la cabeza, la cual era roja.

La gente que hay allí es tonta y decide burlarse de la serpiente. La serpiente, en cambio, no es nada tonta y elimina a todos los guardias y engulle a todo el personal uno a uno.

Nosotros cogemos unas katanas que nos encontramos por las calles enganchadas al suelo y hacemos lo mismo que un chico de allí. Su nombre no lo conocemos, por tanto le llamaremos Crack1 y se dedica a matar bichos extraños por la galaxia. O eso al menos dijo mientras luchaba con una katana contra la serpiente.

Nosotros le ayudamos como podemos, defendiéndonos con la katana de los ataques de la serpiente. Por suerte salimos ilesos de la lucha. No pasa lo mismo con Crack1, él cual sale muy herido pero consigue dar muerte a la serpiente cortandole la cabeza.

FIN

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El puente de las arañas (parte 4)

Publicado por Griseo Mitran en Enero 12, 2008

-Creo que si.

El protagonista empezó a cruzar el puente. Vio que mágicamente no se rompía. Andaba lentamente, pasito por pasito. Cada paso parecía eterno. Justo casi llegando al final miro al suelo y vio millones de gentes devorados por montones de arañas, no parecía haber un suelo si quiera. Solo arañas grandes y gente gritando siendo devoradas vivas.

Arañas carnívoras. Miraban hacia arriba, deseando carne fresca. La carne que había en el puente. Alzaban sus patas, por suerte sus telarañas no llegaban al principio del precipicio.

Debía llegar al otro lado. Era eso o caer. Su pie derecho toco el borde del otro lado, sin embargo el izquierdo se resbalo al vacío. Sus manos se agarraron con fuerza al borde, justo a tiempo. Sabía que podía lograrlo. Era su única oportunidad. Escalo con fuerza y consiguió llegar arriba del todo, quedándose en el filo. Pero la tierra tembló ante sus pies y volvió a quedarse otra vez agarrado al borde. Y ahí se quedo intentando subir.

Abrió los ojos y bostezo. Allí estaba su hijo, el cual apago la radio (en la cual sonaba un grupo de salsa). Justo cuando la apago miro al padre, el cual estaba en aquella cama del hospital. El hijo no se podía creer que estaba pasando, su padre había despertado del coma.

Lo abrazo y llamó al doctor. El doctor le recordó que el horario de visitas había terminado. Pero el hijo quería quedarse más tiempo. Pues tras dos años en coma su padre había despertado.

FIN.

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El puente de las arañas (parte 3)

Publicado por Griseo Mitran en Enero 11, 2008

Pasaron varias montañas y pueblos. El autobús iba demasiado rápido… Demasiado rápido para ser un autobús normal. De hecho su velocidad se asemejaba bastante a la de un cohete. Solo estaba él y el conductor en el autobús. No quedaba nadie más.

Y llegaron al destino. Era el mismo desfiladero por el que lanzaron a Martín. Solo que esta vez había un puente. Un puente que era más estrecho que el hilo de una araña y más afilado que el filo de una espada. Era prácticamente imposible pasar por allí.

-Tiene dos opciones: caer al desfiladero de las arañas o cruzar el puente y llegar al final del camino. - decía el conductor. - Abajo, en el desfiladero, las arañas se comen las almas impuras que caen. Se alimentan de sus deseos, sus amores, sus pecados, su bondad y su maldad,… Todos intentan escapar de ellas pero no pueden. Tal vez podrán en otra vida pero no en ésta. A final del puente llegaras a un lugar en el que podrás entrar en la luz. La luz es tu destino, no lo olvides. Nunca podrás tocarla ni cruzar su pasillo luminoso si no pasas algún tipo de prueba. En la cual se demuestre que eres apto.

-¿Quienes son los que suelen caer? - pregunto el protagonista.

-Papas, reyes, asesinos, protestantes, católicos, islamitas, judíos,… De todo un poco, hay poca gente pura. La pureza no se demuestra pasando un lugar u otro o cumpliendo normas. Te contaré un secreto que te servirá para pasar la prueba. Al otro lado del puente hay proscritos, gilipollas, buenas personas, escritores, ateos, agnósticos, críticos, putas,… No hay dios alguno que rige esto, este lugar solo está hecho por almas humanas. Las almas lo construyeron y las almas rigen sus normas. La norma principal es que hayas aprendido lo suficiente en tu mundo y que, a pesar de todo, estés contento con él. Y que sabiendo que detrás de la luz puede haber gente que antes era mala, pero después aprendieron lo suficiente y cambiaron en otra vida o en esa misma vida. No te mentiré, para mí las almas criminales no suelen ser muy distintas de las puritanas y religiosas. Ambas buscan un culpable a todo, él cual nunca sea ella misma. Cuando llegan aquí piensan que en el foso se encontraran al diablo y en la luz verán a dios. Dichas almas caen. Están atormentadas porque ven que muchos de los que, para ellos, merecían estar en el foso por pecar o por no rezar o por yo que sé que historia tienen más karma que ellos. Es entonces cuando su karma baja más y son lanzados a su destino. Otras son tolerantes y llegan a ver el pasillo de la luz, sin embargo de ellas hay otro tanto que se lanzan al foso al ver que todo lo que habían creído en su vida ha sido una mentira.

-Supongo que hay demasiada hipocresía en el mundo para poder cruzar al otro lado.

-Bueno esa es una opción. Otra es que hay mucha gente que crece, que su mentalidad cambia pero no respetan las de los demás. No pueden llegar a respetar una opinión o llegar a comprender a otras personas por mucho que lo intenten. Si, han crecido física y mentalmente y han madurado, sin embargo no han aprendido del todo. Conocen como son los demás pero no saben como tratarles. Conozco mucha gente mayor como tú que piensa también así.

-Yo no pienso de esa forma, yo solo intento decir que hay muchas personas que piensan una cosa y luego actúan de otra. Y digo que esa forma de vida la veo un poco falsa.

-Te comprendo. Tratas de justificar tu verdad. ¿Pero no has pensado que ellos tal vez lo que quieren es tener una vida tranquila? Piénsalo, ser sincero tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. Piensa en que tal vez la gente no opine de la misma forma que tú y entonces la tome contigo por decir la verdad. La verdad es peligrosa y en ocasiones trae más problemas que una simple mentira en el momento adecuado. Ese es el principio de las llamadas mentiras piadosas.

-Supongo que todos tenemos que ser otra persona a veces para no terminar arrancándonos la piel los unos a los otros. El mundo ha sido duro conmigo, pero supongo que el mundo es duro con cualquiera. A nadie les interesa la vida de los demás, en cambio solo les interesan lo mal que lo este o estuvo pasando otra persona. Les encantan que exista alguien que lo este pasando peor que ellas. Esa es una de las verdades que rigen el mundo. Los indices de audiencia en la televisión se disparan cuando hay una mala noticia, en cambio se aflojan cuando se trata de una buena para una sola persona o para un grupo de personas, y dicha personas que no ven la noticia es porque no les afecta la buena noticia. Creo que la monotonía es la que hace que la gente termine así, les gusta interesarse en algo malo para salir de ese habito que les inunda. Los viejos siempre pronostican malos tiempos y recuerdan que los han habido mejores, cuando en realidad todo tiempo es igual solo que para ellos la vida es más monótona y por tanto se concentran en los casos peores.

-Ahí has dado en el clavo. La vida es lenta, sin embargo transcurre rápido y casi toda ella esta guiada por la observación. Claro que todo depende de con que lentes veamos las cosas. Tus lentes me gustan, sin embargo a veces parecen cambiar la visión. Pero eso es debido a que los sentimientos hacia alguien hacen cambiar las opiniones. ¿Ves? Hay que saber comprender a los demás, no atacarles diciendo que no saben esto o no se dan cuenta de aquello porque no quieren. Primero se comprende su posición y luego se les critica pero siempre desde los dos lados: el positivo y el negativo. Porque todo tiene su lado favorable y su lado negativo. Al ver las cosas desde esta posición aprendes el verdadero sentido de la vida. No hay un bien ni un mal sino un conjunto de grises entre ellos.

-Y esa luz…

-Es la verdad que siempre has querido alcanzar. La realidad que siempre buscaste y todas las respuestas sin contestar de tu vida. Todo lo que siempre esperaste saber ahí lo tienes. Pero solo la podrás alcanzar si estas preparado para ello. ¿Preparado para salir de tu caverna?

(Continuara…)

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El puente de las arañas (parte 2)

Publicado por Griseo Mitran en Enero 10, 2008

Martín se bajo en dicha parada y unos señores le tiraron por el desfiladero de las arañas en cuanto salió del autobús. Se cerraron las puertas del autobús y el protagonista seguía junto con los demás hacía el destino final.

El viaje era largo y el conductor se dedico a cantar una vieja canción que, al parecer, solo conocían la gente de aquel lugar a donde iban.

-…Y no me veras más, lo siento pero no me veras más, todo acaba aquí, es el final de la orilla, no puedo darte más, porque no me veras más, yo me voy, tú te quedas, y mi alma se parte en dos mitades idénticas, el mar nos separa en dos, y no me veras más… - Canturreaba el conductor.

Llegaron al destino final. Era una playa con varias barcas. Justo al llegar, cada persona se separaba en dos seres idénticos al suyo. Todos sabían que tenían que hacer. Solo tenían que entrar en una barca y remar junto con su yo idéntico. El protagonista entro con su doble en la barca y comenzaron a remar. Siempre en linea recta, pues solo de esa forma se puede llegar a alguna parte.

En el momento menos propicio cayo la lluvia, y luego vino la tormenta. Ninguna barca se volcó o se rompió por el oleaje. El protagonista luchaba contra las olas. De repente un rayo partió su barca en dos partes idénticas. Su otra mitad se fundió con él para, otra vez, formar un solo ser. Y ambos se hundieron en el mar.

El fondo del mar estaría tan oscuro si no fuera por una luz que se percibía justo enfrente de él. Ahora estaba en el lugar de antes. Otra vez esa sensación de estar atado, otra vez esa sensación de sentirse dominado por la luz, otra vez… Otra vez la luz. Oía sonidos propios de una radio. Esta vez sonaba una canción de Garbage y luego una de Scorpions. No recordaba bien los títulos de las canciones. Pero las canciones le sonaban. Siguió oyendo sonidos, y luego dos voces. Una de ellas la conocía.

-Apague la radio, he de decirle algo. - dijo una voz desconocida

-No puedo. La radio le gusta, al igual que la luz de la ventana. Parece que cuando pongo la radio y abro las persianas mejora. - decía la voz conocida. - Si tiene que decirme algo urgente salgamos afuera y hablemoslo.

-Todavía no se sabe nada claro. Sin embargo he de contárselo, así que salgamos.

Otra vez estaba en el autobús de antes. No recordaba bien lo que había pasado antes. Solo recordaba bien lo que había sucedido cuando estaba enfrente de la luz.

-¿Que está pasando conductor? - pregunto.

-Este viaje es gratis. Solo es para los que son casos a parte, como usted.

-¿Adonde vamos? ¿Que ocurre?

-No puedo contarle nada del lugar al que vamos hasta que lleguemos. Y en cuanto a lo que ocurre, solo puedo decirle que alguien se empeña en que nunca pueda llegar al otro lado. Y que por tanto vamos a una prueba más fácil que la anterior. No debo decirle nada más, le contaré más cosas cuando lleguemos.

-De acuerdo. - acepto el protagonista, extrañado.

(Continuara… )

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El puente de las arañas (parte 1)

Publicado por Griseo Mitran en Enero 9, 2008

Sus ojos siempre podían mirar a otra parte, pero esta vez no podía retirarlos. No sabía porque, era como si estuviera drogado. Solo veía la luz. Todo su universo era esa luz mortal, no era muy intensa ni tampoco muy poco visible. Era como blanca en el centro y amarilla a su alrededor. Nunca la había visto, sin embargo conocía esa luz. Sentía que la había visto antes pero no era así.

Quería soltarse de alguna parte y alcanzar esa luz, para examinarla más de cerca. Sin embargo no podía, era como si un largo hilo le atara a quedarse inmóvil contemplándola. De repente un sonido vino de esa luz, le decía “acércate, hermano”. Reconocía esa voz, ya sabía donde estaba y cual era su destino y porque estaba atado a esa cuerda. Oye un sonido detrás suya, procedente de la oscuridad o de lo que creía que era oscuridad. Alguien encendía un aparato que parecía una radio. Sonaban los Pixies. Tras un gran esfuerzo se aparto de la luz y escupió sangre.

-¿Esta usted bien? - Le preguntó un señor sentado al lado suya en el autobús.

-Si, eso creo. - Contesto.

Parecía uno de esos autobuses modernos de la EMT, sin embargo el conductor estaba protegido por una cristalera y los asientos estaban colocados de distinta forma. Ellos dos (él protagonista y el señor de su lado) estaban sentados en unos asientos que estaban a la derecha del conductor, justo detrás de la puerta. Toda la gente estaba sentada, no había nadie de pie.

-Tranquilo, suele suceder al principio. - dijo el conductor.

-¿Al principio de que? - Pregunto el protagonista.

-Ostras, te recuerdo. ¿Tú otra vez por aquí? Lo que más me sorprende es que siempre no te acuerdes de nada, se nota que ellos hacen bien su trabajo. De hecho siempre se te olvida cuanto me debes en el viaje.

-¿Deber?

-Si, ya sabes. El karma es la moneda aquí. Contra más karma tengas, más posibilidades hay de llegar al destino final. Pero vamos eso es lo que siempre te explico. Se te admira mucho en tu destino final, una pena que nunca consigas llegar al final. - dijo el conductor.

-Veras, yo… Yo no pensaba que…

-¿Que tenias que ser bueno? No te preocupes, nos pasa a todos. - dijo el hombre que estaba a su lado. - Sin embargo lo que a mí me sorprende es el número de veces que he estado aquí. Pero supongo que es mucho menor al tuyo.

-Yo no tengo karma.

-Lo sabía. - dijo el conductor. - Sabía que otra vez se te iba a olvidar. Anda, hazme el favor y mira en tu bolsillo.

Miró en su bolsillo y encontró un billete que valía 99 999 karmas.

-Tengo esto. - dijo el personaje.

-Perfecto. -Dijo el conductor. - Esta vez si me vas a poder pagar. Entonces todos los que están aquí van a llegar al destino final. Excepto el señor Martín que otra vez no tiene karma suficiente y siempre se le olvida de pagar. En fin, otra vez será. Martín se baja en esta parada: El desfiladero de las arañas.

(Continuara…)

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